La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, formalizó este martes el pedido de sesión especial para el próximo miércoles 11 de febrero, con el objetivo de tratar el ambicioso proyecto de reforma laboral que el Gobierno considera una pieza fundamental para su esquema económico.
Tras una reunión de más de dos horas en las oficinas del bloque radical, Bullrich se mostró optimista ante la prensa y aseguró que el consenso con los sectores de la oposición denominada «dialoguista» alcanza ya el 95% del articulado. La senadora sostuvo con firmeza que cuentan con los números necesarios para obtener la media sanción, sugiriendo que, de no tener tal certeza, no se habría arriesgado a convocar al recinto. Sin embargo, este optimismo convive con una estrategia de estricto hermetismo sobre el contenido final de la norma.
El Gobierno ha decidido mantener los cambios introducidos al dictamen original bajo una reserva absoluta. Según explicó la propia Bullrich, los detalles de las modificaciones —fruto de intensas negociaciones con el radicalismo y bloques provinciales— solo se harán públicos el mismo día del debate parlamentario. Esta táctica busca evitar que las críticas anticipadas de sectores gremiales o de la oposición más dura desgasten los acuerdos alcanzados en privado antes de llegar a la votación.
A pesar de la confianza oficialista, todavía persiste un nudo crítico en la negociación: el capítulo fiscal. Este apartado, que incluye cambios en el Impuesto a las Ganancias y afecta directamente la coparticipación que reciben las provincias, sigue siendo el principal punto de fricción con los gobernadores. Eduardo Vischi, jefe de la bancada de la UCR, reconoció tras el encuentro que persisten dudas sobre las previsiones presupuestarias de las provincias y que se están evaluando alternativas para «limar» las asperezas antes del viernes, fecha límite para la redacción definitiva del texto.
El esquema de apoyos que proyecta el oficialismo contempla una base de 37 votos para garantizar el quórum y la aprobación, aunque aspiran a estirar esa cifra hasta los 40 con el respaldo de senadores de Santa Cruz y Salta. Mientras tanto, la atención se traslada ahora al Ministerio de Economía, donde el ministro Luis Caputo deberá terminar de cerrar los acuerdos fiscales con los mandatarios provinciales para despejar el camino hacia la sesión del 11 de febrero, un hito que el Gobierno espera transformar en una victoria política contundente.





