Por Juan M. Jara
Finalmente se realizó en El Provincial la postergada reunión de vecinos con autoridades municipales. La previa indicaba que muchas novedades no iba a haber ya que, lo que pedían los vecinos (desde abril), se concretó hace una semana cuando referentes vecinales, finalmente, fueron recibidos en el municipio por Fabián Beltrán, flamante nuevamente Subsecretario de Seguridad, de donde se llevaron el compromiso de la instalación de un modulo como destacamento y la promesa de un par de efectivos, además de más atención en seguridad.
La reunión del miércoles por la noche fue más un formalismo tardío un tanto desinflado, en donde no hubo novedades. Un paso que debió haberse dado a mediados de junio y que, a todas luces, expuso al accionar municipal en un sinfin de pasos desafortunados, tensionando una situación innecesariamente y generando un clima adverso con la comunidad de El Provincial.
En notas anteriores, dimos buena cuenta de la cronología de los hechos. Crédito para Fabián Beltrán que, ni bien se hizo cargo, descomprimió una situación que la misma gestión llevó a niveles de crispación sin sentido. La presencia de funcionarios anoche fue una suerte de sobreactuación municipal tardía (acá le sumamos que, justo,en el mismo día también llegó a la localidad el programa «Municipio Cercano»…demasiado obvio). Beltrán hizo en unos días lo que ni su antecesor, ni la Coordinadora de Delegaciones, ni el Secretario de Gobierno e incluso ni la misma Intendente, hicieron en tres meses. Primero, recibir y escuchar a los vecinos. Segundo, darles una solución, aunque no sea la definitiva, por lo menos una parcial. Y asi, obviamente, calmar las aguas. Tan difícil era? Quedó demostrado a las claras que no.
Sigue siendo llamativo el accionar municipal: la incapacidad de reaccionar a tiempo, principalmente, para evitar generarse conflictos gratuitamente. El evidente gusto por la procrastinación que exhibe sin ponerse colorada esta gestión, expone y cuestiona – a esta altura ya gravemente-, como natural consecuencia, a varios de sus funcionarios y su capacidad (aunque este nunca fue/es un requisito valorado, menos necesario) de estar en los cargos que tienen.
Ahora, esta gestión tiene dos obligaciones para con El Provincial: cumplirle con lo que se comprometió y, quizás lo más complicado, regenerar la confianza con una comunidad a la cual no tomó en cuenta hasta que se le hizo inevitable. Teniendo en cuenta que, en pocos meses, se verá quizás a varias de estas mismas caras de esta gestión recorrer en campaña las calles de El Provincial, lo primero parece mucho más fácil que lo segundo.





