Por Juan Manuel Jara
En su tarjeta personal, en sus credenciales en las plataformas digitales, figura como Johanna Brichina, consultora en inteligencia artificial aplicada, marketing digital y ventas inmobiliarias, cofundadora de Redstone Agencia y brinda entrenamientos personalizados en ventas y marketing para el sector inmobiliario, combinando estrategias digitales y tecnología. Además, diseña talleres presenciales sobre IA.
Pero para nosotros, el equipo del programa un «Un Plan Perfecto» (Supernova 97.9), Johanna es Sarah Connor, la primera y última linea de defensa frente al caos y la tiranía impuesta por las máquinas en la saga de «Terminator». O también, Miss IA, a secas, porque para eso fue convocada nuevamente al programa, para hablar de cómo, en poco más de 6 meses, la IA se expandió en el día a día de nosotros los mortales. Un flyer, un comercial, un flyer, memes (ya hay abuso de ésto!), tirar ideas, un esquema de negocios, usos que ya están al alcance de cualquiera. Tiene sus beneficios, aunque también uniforma los resultados finales. Pero tiene su lado B, el lado oscuro de la IA, la letra chica y lo que hay detrás de esta herramienta digital que parece no tener límites.
Como ella está en el tema desde hace tiempo y, digamos, conoce la IA profunda y, valga la redundancia, profundamente, dejó conceptos interesantes y, a la vez, preocupantes porque, nada es gratis en este mundo y, detrás de lo que parece ser un obsequio, hay alguien que busca hacer negocio y, también, juegos de poder con el mundo como tablero y los humanos como fichas.
«¿A cuanto estamos de Skynet?», le preguntamos a nuestra Sarah Connor, jugando con el nombre de la corporación responsable de la rebelión de las máquinas en «Terminator».
«Meses«, disparó como si el T2000 se corporizase rápidamente despues de haberle vaciado un cargador, «Mirá, en los últimos quince días se lanzó una actualización de IA que tenía el nivel más peligroso para la humanidad, porque tiene grandes chances de no obedecer a un humano en una tarea solicitada. Al final no pasó nada, pero….Un nivel bajo, pero puede sustituir todo un sistema completo«.
La clave parece ser la etapa de obnuvilación del juguete nuevo, y ver realmente, de acuerdo a nuestras necesidades, en qué cosas me puedo apoyar: «Si vos reemplazas todo con IA, la dependencia pasa de manos». Y las IA más completas son pagas, por suscripcion mensual por token. Y cada vez más: «Querés más funciones? Vas a tener que pagar más token«, asegura Brichina.
Detrás de la IA hay empresas que buscan ganancias: «No son ONGs. Hay un congresista estadounidense que propone que todo lo que genere de ganancia la IA vaya a una suerte de fondo soberano porque la IA fue alimentada con contenido de humanos, y hoy las ganancias se la reparten seis empresas». Te ayuda, te sirve, pero también te demanda tiempo y, muy pronto, tokens. Y el pronóstico tiene unas nubarrones en el horizonte de este amanecer artificialmente soleado: «La IA reemplaza puestos de trabajo, eso es un hecho, y soy crítica con esto. Las empresas detrás de la IA se preguntan cómo hago para que el usuario utilice cada vez más su herramienta? Eso deja gente en el camino, pero también, si eso se cae, es un problema porque es un hermoso castillo construido en el barro».
Johanna advierte que depender todo de la IA, dándole todos tus datos, es peligroso. Las empresas tecnológicas comparten la información con todos, accionistas, socios, proveedores, etc.
Las herramientas se van actualizando, nos dieron acceso a todos, pero saber usarla es otra cuestión. Hoy es relativamente barata, pero en poco tiempo tendremos el token como forma de medir productividad. y repite que «los avances y prestaciones son innegables, pero dejar todo en manos de la IA es muy peligroso. El toque humano debe estar».
¿Hacia dónde vamos entonces?. Ante esta pregunta, Brichina no duda: «Hacia la automatización, 100 por ciento robótica, hacia una renta universal, si no ponemos un paro antes, en donde le cedemos el control a robots humanoides…aclaro que me gustaria estar diciendo que esto es un chiste…somos nosotros quienes estamos escribiendo esta historia«.
Ante la tentación de ahorro de costos, la clave está en saber qué cosas darle a la IA y qué cosas podemos dar trabajo a una persona, como hasta ahora.
La vida actual nos mide por productividad, pero hay que parar la pelota: para qué quiero ser más productivo? Para tener más dinero? Para estar con mi familia? Para hacer lo que quiero? Esa es la otra gran pregunta. Identificar el uso en el que la herramienta nueva pueda serte útil.
Johanna tiene una agenda ocupada, completa, abultada. Recorre el país dando charlas, talleres, consultorias. Como la ola ya llegó a la playa, ella plantea el desafío de cómo rediseñar tu profesión antes que lo haga la IA, temática de uno de sus talleres. Nosotros, por las dudas, la tenemos a nuestra Sarah Connor a mano, quien sabe cuándo vamos a necesitarla.






