“Después de jubilarme tras 30 años en el ISETA (Instituto Superior Experimental de Tecnología Alimentaria), decidí compartir mis conocimientos en alimentos a través de cursos y asesorías, primero con INTA y luego online junto a mi socia Giselle Bilesio, con quien creamos una comunidad grande en redes”, dice Clara Marini, ingeniera agrónoma en origen, pero que volcó todo su saber en la docencia en el ISETA y ahora en Instagram. En ‘Temprano para todo’ (Supernova 97.9) contó parte de su nueva experiencia: “Nos enfocamos en enseñar tanto a quienes quieren hacer conservas caseras como a quienes buscan producir y vender profesionalmente, especialmente bajo el sistema de PUPAS”.¿Qué son las PUPAS? Son Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos Artesanales. Es un registro oficial del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires que permite a los emprendedores habilitar sus cocinas domiciliarias y formalizar la producción y venta de alimentos artesanales de bajo riesgo sanitario (como dulces, panificados y conservas).
En la provincia de Buenos Aires, esa certificación de la producción segura de alimentos artesanales amplía el radio de influencia de tantísimas emprendedoras. Y hacen que un negocio de conservas sea rentable al otorgarle el marco legal necesario. Esto permite pasar de la informalidad a vender en mercados formales, ferias y comercios con mayor confianza del consumidor.
Marini dice que: “Destaco la importancia del conocimiento y el control sanitario, ya que una mala conserva puede ser mortal por el riesgo de botulismo. Por eso, insisto en la capacitación y el uso de herramientas como el peachímetro para garantizar la seguridad alimentaria”. El peachímetro o medidor de pH, es un instrumento electrónico que se utiliza para medir el nivel de acidez de una conserva.
La tarea de Clara Marini abarca también formulación para fábricas de productos alimenticios y difunde su labor en elnuevoagro.com.ar y en Instagram @consultoríaenconservas donde tiene más cerca de 530mil seguidores.






