Por Redacción Extra Digital
Antes las convicciones se sostenían a capa o espada o, quizás, pasada la juventud y con la madurez, llegaba un reacomodamiento de ideas. La clase política argentina ha dado muestra que ahora los tiempos se han acelerado y las convicciones ya varían en cuestión de meses. Y quienes padecen este desorden involutivo transmiten una suerte de impunidad ideológica en muchos casos, exasperante. El objetivo es claro: seguir prendidos. Y hay ejemplos, varios, emblemáticos como Scioli, Santilli, Pichetto, Bullrich (Patricia, no Esteban), entre muchos otros. Ahora se suma uno más. Pablo Petrecca, senador de la provincia de Buenos Aires e intendente en uso de licencia de la ciudad de Junín, generó en fuerte impacto en la interna partidaria al trazar una hoja de ruta que prioriza la subordinación pragmática de PRO bajo el liderazgo del actual mandatario, Javier Milei.
En declaraciones periodísticas, el legislador provincial manifestó abiertamente su deseo de que el PRO ocupe un rol central en los futuros comicios, sugiriendo la conformación de una fórmula presidencial unificada en la que el partido fundado por Mauricio Macri secunde al líder libertario. Al proponer que la agrupación asuma un papel de acompañamiento a nivel nacional, la postura de Petrecca no solo descarta un nuevo intento de Macri por retornar a la Casa Rosada, sino que profundiza los alineamientos hacia una fusión de hecho entre ambas estructuras de cara al mediano plazo. Esta profesión de fe hacia la administración central, argumentada bajo la premisa de dar sostenibilidad a las grandes reformas del Ejecutivo en el Congreso tras el respaldo inicial en el balotaje de 2023, convive sin embargo con matices internos. El propio dirigente se encargó de remarcar que este acompañamiento no equivale a una entrega incondicional, reivindicando que el PRO mantiene una identidad propia capaz de señalar aquello que considera equivocado.
No obstante, el actual discurso de sintonía fina con La Libertad Avanza (LLA) expone contradicciones de peso si se contrasta con la ingeniería electoral de la que participó el propio dirigente bonaerense hace apenas un año. Durante las elecciones legislativas de medio término celebradas el 7 de septiembre de 2025, la provincia de Buenos Aires fue escenario de un inédito desdoblamiento electoral en el que las fuerzas políticas compitieron en un terreno fragmentado. En aquellos comicios, Petrecca no solo evitó confluir en una lista común con el oficialismo nacional, sino que compitió directamente como primer candidato a senador provincial por la Cuarta Sección Electoral bajo el paraguas de «Somos Buenos Aires», un espacio pergeñado con sectores del radicalismo y el peronismo disidencial para rivalizar tanto con el kirchnerismo como con el partido del presidente. El resultado de aquella estrategia de diferenciación en 2025 dejó al peronismo nucleado en «Fuerza Patria» como el claro vencedor en el principal distrito electoral del país, relegando a La Libertad Avanza al segundo puesto y licuando el peso de las terceras vías opuestas al gobierno nacional, entre ellas la que integraba el intendente de Junín.
La reconfiguración discursiva expone el dilema recurrente de la dirigencia del PRO en el territorio bonaerense: la oscilación entre defender la autonomía de gestión territorial o plegarse a la corriente oficialista para evitar quedar atrapados en la polarización entre el gobierno de Milei y la oposición peronista. El giro planteado por Petrecca refleja que, tras el veredicto de las urnas en los comicios de medio término, la supervivencia del espacio parece ligada irreversiblemente al destino de la fuerza gobernante. Además, confirma que en prioridades primero está en seguir siendo parte del esquema político, después la gente.







