Top 1000

Mariano Navone es hoy la raqueta número 943 de ranking mundial de la ATP. Vivencias y peripecias en su primer año en el tenis profesional.

(Por Juan Manuel Jara)

Pinamar es una ciudad que Mariano Navone va a recordar de por vida. No por sus playas, ni por el mar o la movida. En Pinamar cosechó sus primeros puntos ATP (Asociación de Tenistas Profesionales). Y a partir de ese torneo comenzó otro capítulo en su vida tenística. Fue la puerta de entrada al profesionalismo del tenis mundial. Desde el 11 de noviembre está en el puesto 943 del ranking de la ATP pero seguramente la próxima semana, cuando llegue la actualización mensual, subirá al puesto ochocientos y pico gracias a los puntos que obtuvo la semana pasada en el torneo de Punta del Este.

Soy el mismo de siempre”, aclara el joven tenista. Sonriente, confiado y humilde, Mariano no puede ocultar su felicidad por este momento que le toca vivir. Si bien su talento lo llevó a competir desde chico, el año pasado tuvo que tomar la decisión de intentar meterse en el profesionalismo del tenis. Decisión meditada y apoyada por su familia, sostén siempre indispensable. Lo que comenzó en Pinamar implicó armar la valija, planificar, optimizar recursos y salir fronteras afuera del país. Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y otro desafío: cruzar el Atlántico para ir a Túnez, y allí cuatro torneos en cuatro semanas. Competencia intensiva, otros jugadores.

Fue mi primer viaje largo, una excelente experiencia, ahí tuve el primer colchón de puntos que me permitió entrar en el ranking”, explica Navone. Después de esta breve visita a su 9 de Julio, vuelve a Buenos Aires para seguir con su rutina diaria de entrenamiento en el centro que dirige la ex tenista Mariana Díaz Oliva donde diariamente trabaja lo técnico, lo táctico y lo físico.

Para seguir afilado la semana próxima jugará los interclubes de Primera para Ferro: “Se juegan en el Buenos Aires Lawn Tennis Club la zona los días 13, 14 y 15 de Diciembre. Y la zona campeonato del 19 al 22. Yo seguro juego la fase inicial, porque para la de campeonato vienen tenistas que están en el top 100 del ranking, como Delbonis y Bagni. Y voy a ver si llego para una pre-qualy del Argentina Open, el torneo de ATP que se juega en febrero, que da un “wild card” (invitación) para ese torneo”.

SEMANARIO EXTRA: ¿Ya estás planificando el 2020?

MARIANO NAVONE: El 2020 se planificará un poco más adelante porque todo influye. Pero estaré mejor posicionado para los torneos que elija. Ya casi sin jugar qualy e ir directamente al cuadro principal. Opciones hay muchas. En febrero y marzo puede ser Grecia, Turquía, España o en Egipto unos torneos en cemento. Por ahora son opciones pero se verá como está el dólar y el euro que es un tema no menor para nosotros. No tengo sponsors así que la jugada hay que armarla de la mejor manera.

SM: ¿Este primer año en el profesionalismo fue como lo imaginabas?

MN: Fue raro, cambiante a medida que avanzó el año. En marzo jugaba para tratar de pasar las pre-qualy, y de repente en Pinamar me encontré con mi primer punto ATP. Con eso empezás a levantar la vara y querés competir con flacos que están 400 o 500 en el ranking. En Pinamar pierdo con un chico que estaba 300, 400 del mundo en un partido muy peleado, entonces te empezás a sentir en nivel y levantás tus expectativas, querés más y más. Hasta octubre fue un año en el que venía bien, sacando de a un punto por torneo y después vino Bolivia, que fue el primer torneo donde hice cuartos de final que fue como otro saltito, le gano al segundo preclasificado del torneo que a su vez venía de sacar oro o plata en dobles en los Panamericanos y ahí empecé, me di cuenta que podía ganar partidos de ese nivel.

SE: ¿Por qué fue importante Túnez?

MN: Túnez fue un mes a pura competencia. Llegué cinco días antes así que pude aclimatarme bien, eso me ayudó y me hizo sentir cómodo. Ganar el primer partido fue bueno y en el segundo le gané a un top 200. Volví con seis puntos y jugando mejor.

De Túnez a Punta del Este donde la semana pasada sacó al tercer preclasificado del torneo e hizo cuartos de final. Con buen juego, resultados y confianza, el Año Uno de Navone en el top 1000 fue bueno, y así lo siente él: “Uno empieza a creer y a darse cuenta para lo que está y vas levantando las expectativas. Así lo sentí yo. Igual siempre el tenis te va a pedir más”.

SE: ¿Tuviste que cambiar algo de tu juego en este nivel de competencia?

MN: Las correcciones técnicas las tuve más de chico, no tanto ahora. Este año fue mas de crecimiento mental que de lo técnico. Sí entreno en lo físico que me falta un montón, tengo una nutricionista porque estaba muy flaco para las exigencia del entrenamiento que hago, pero técnicamente se va mejorando o ajustando día a día. El tenis es muy de sensaciones a diario. Corregí más del drive que del revés y algo del saque, pero me falta aun en lo físico para tener más potencia. También pasa por lo mental.

Si bien su golpe preferido es el revés, le gusta “hacer de todo en la cancha, soy muy táctico, amante de la estrategia, que es el arma fundamental para resolver partidos. En Túnez veías a los europeos que jugaban muy bien, le pegaban impresionantemente a la pelota pero no sabían competir, no tenían estrategia, no sabían la esencia de jugar frente a otro”.

Lo mental es una pieza importante hoy en día y más en un deporte individual. Y esa parte lo trabaja con su psicólogo Martín Tarzia. “Mentalmente el tenis es un tira y afloje diario. Vamos trabajando diferentes cosas. Para estar uno bien dentro de la cancha es importante estar bien fuera de ella, con la vida diaria, con su entorno. La vida del tenista no es fácil. Los top 50 son los que viven bien pero todos los demás la van luchando, hacemos cosas para abaratar costos. Uno hace lo que le gusta y yo tuve la capacidad de elegir dedicarme a esto. Con el apoyo familiar que es invalorable. No es una vida fácil. Competís todo el día contra otro, estás lejos de la familia, lejos de tu casa. En este año no llegué a estar 10 días en mi casa acá en 9 de Julio”.

Con 18 años, a Mariano no le pesa no hacer lo que hacen los chicos de su edad. El ya tenía todo definido desde el último año de la secundaria. Y desde más chico también. Aunque no lo supiera. Sabe del apoyo importantísimo de sus padres. Y del talento que desde pequeño ya fue marcando su camino. Ese que está transitando ahora en el tenis profesional a nivel mundial. El tiempo dirá hasta dónde llegará, pero hasta ahora todo lo logrado siempre lo catapultó un escalón más arriba.