El riesgo país de Argentina ha perforado este martes la barrera psicológica de los 500 puntos básicos. Al cierre de las operaciones, el índice elaborado por JP Morgan se situó en las 493 unidades, marcando su nivel más bajo en siete años y medio y consolidando una tendencia que no se registraba desde junio de 2018.
Este desplome del indicador, que mide la sobretasa que debe pagar el país por encima de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, responde a un repunte generalizado en las cotizaciones de los bonos soberanos en dólares. Los títulos de la deuda argentina mostraron alzas de hasta el 1,5%, impulsados por la constante acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central, que en lo que va de enero ya ha adquirido más de US$ 1.000 millones en el mercado de cambios.
En el recinto de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el optimismo también se hizo sentir con fuerza. El índice S&P Merval avanzó un 2,4% en pesos y un 3,4% medido en moneda extranjera, alcanzando niveles récord de capitalización. Las acciones de empresas del sector energético y financiero lideraron las ganancias, mientras que en Wall Street los certificados de depósito argentinos (ADR) mostraron subas de hasta dos dígitos, con la agroindustrial Cresud a la cabeza con un incremento del 11,5%.
En cuanto al mercado cambiario, la jornada transcurrió bajo una relativa calma que el Gobierno atribuye a su esquema de bandas de flotación. El dólar oficial cerró a $ 1.465 en la pizarra del Banco Nación, mientras que las cotizaciones financieras como el MEP y el Contado con Liquidación (CCL) registraron leves retrocesos, ubicándose en torno a los $ 1.464 y $ 1.511 respectivamente. El dólar informal o «blue», por su parte, retrocedió tras un inicio volátil para estabilizarse en los $ 1.490.
Para los especialistas, esta compresión del riesgo país acerca a Argentina a una tasa de rendimiento de un solo dígito, un requisito indispensable para que el Tesoro Nacional pueda volver a emitir deuda en los mercados internacionales de crédito. Aunque la brecha con vecinos regionales como Uruguay o Chile sigue siendo considerable, el escenario actual sugiere una renovación de la confianza de los inversores extranjeros en el programa económico vigente.





