Playas de ensueño y piscinas naturales 

(por Cecilia Lastiri)

Porto de Galinhas suele aparecer arriba en los rankings de mejores playas de Brasil por sus piscinas naturales y grandes resorts.

 

Ubicada a 70 kilómetros al sur de Recife, fue alguna vez el epicentro del comercio de esclavos en América del Sur y hoy se ha consolidado como uno de los destinos más requeridos del nordeste brasilero.

El mayor símbolo de Porto de Galinhas son unas llamativas piscinas naturales que se forman cada vez que baja la marea. Se trata de unos pozones, algunos profundos y otros no tanto, de agua transparente donde flotan cientos de peces de colores que se ven a simple vista.

A estas piscinas se suele llegar en unas rústicas embarcaciones llamadas jangadas, tradicionales barcos de pesca que no son más que una tabla con un mástil y una bandera, que se empuja con un remo. Por más que las piscinas suelen estar repletas de gente, el espectáculo vale la pena: sobre todo si vas con niños. Hay una piscina simbólica -tiene la forma del mapa de Brasil- que todos los guías anuncian con bombos y platillos.

Es un destino ideal para ir en grupo o en pareja, y también en familia.

Fiel a su nombre, hay gallinas y esculturas de gallinas por todo el “pueblo”. Escenografía mágica y la mejor onda, sobre todo al atardecer, cuando los jóvenes se reúnen en las playas a despedir el sol.

Si uno quiere algo más exclusivo hay que irse entonces un poco más al norte, hacia la playa de Muro Alto, donde están los hoteles más lujosos del balneario. En el sector norte, la barrera de coral obstaculiza la entrada del mar y forma una laguna en la que el agua llega hasta la cintura.

Si uno busca emoción, o un ambiente juvenil, el lugar es Maracaípe, la playa de los surfistas, con olas y vientos constantes, donde hay posadas más económicas. Allí, el paseo esencial es, otra vez, subirse a una jangada y remontar el río que corre junto a los manglares para encontrar un caballito de mar. Los boteros se tiran de cabeza y a los pocos minutos traen consigo algún ejemplar de esta curiosa especie.

Porto de Galinhas goza de una temperatura promedio de 26º C durante todo el año, y sus playas pueden aprovecharse desde bien temprano. Amanece alrededor de las 5, mientras que el ocaso se produce a las 17. Las lluvias son esporádicas y livianas.

Antiguamente, Porto de Galinhas era llamada Puerto Rico, Cuando los esclavos llegaban para ser vendidos, contrabandeados, venían escondidos debajo de casilleros de gallinas de Angola. La llegada de esclavos a la orilla del mar era anunciada por la clave “hay gallina nueva en el puerto”. Debido a eso, Puerto Rico quedó conocida como “Puerto de las Gallinas”. De esto surge el nombre Porto de Galinhas. 

Porto de Galinhas se destaca por su oferta de delicias del mar. Dentro de los platos típicos, también se encuentra la feijoada y los cangrejos cocidos, y de postre el bolo de rolo, un tradicional arrollado de caña de azúcar.

Muy cerca de allí, recomendamos visitar    la ciudad de Recife, fundada por los portugueses en 1537, y Olinda, fundada en 1535, es una salida imperdible.

Recife, capital de Pernambuco, se caracteriza por la belleza de sus puentes y la playa de Boa Viagem. En cuanto a Olinda, cabe resaltar que fue la capital del estado hasta 1837 y posee un gran patrimonio cultural.

 

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