9 Ene 2026
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Murió Philippe Junot, el arquetipo del playboy

Fue el primer marido de la princesa Carolina de Mónaco y una figura incómoda para Raniero III y Grace Kelly. Empresario influyente y emblema de la jet set internacional, murió en Madrid a los 86 años tras una vida marcada por el glamour, el conflicto y los negocios.

Philippe Junot, el primer esposo de la princesa Carolina de Mónaco y uno de los personajes más controvertidos que haya orbitado la Casa Grimaldi, murió el 8 de enero en Madrid a los 86 años. La noticia fue confirmada por su hija Victoria Junot a través de una publicación en Instagram. “Partió de este lado del mundo rodeado de su familia, después de una larga y hermosa vida aventurera”, escribió. Con su muerte se cierra la historia de un hombre que encarnó como pocos el espíritu de la jet set de los años setenta y que se convirtió en el primer gran dolor de cabeza del príncipe Raniero III y de la princesa Grace. Carismático, seductor y ajeno a la disciplina palaciega, Junot protagonizó una historia de amor que sacudió los cimientos de la monarquía monegasca.

Nacido en París el 19 de abril de 1940, provenía de una familia influyente. Su padre, Michel Junot, fue un destacado político francés, lo que le garantizó una educación de élite y acceso temprano a las altas esferas. Sin embargo, su destino no estuvo en la administración pública, sino en el mundo social y financiero de Europa y Estados Unidos. Durante los años setenta se forjó una reputación como inversor astuto en París y Nueva York, aunque su verdadera carta de presentación era su carisma. En la noche internacional se lo conocía como un bon vivant, experto en relaciones públicas y figura habitual del circuito más exclusivo. Su nombre llegó a la prensa mundial en 1976, cuando inició un romance con la princesa Carolina. Ella tenía 19 años y representaba la gran esperanza de la corona; él, 36 y una fama de seductor que alarmó al palacio. Raniero III y Grace Kelly se opusieron abiertamente a la relación. Para el soberano, Junot era un oportunista sin el linaje ni la seriedad necesarios.

Pese a la resistencia familiar, la pareja se casó en junio de 1978. El matrimonio confirmó los temores del palacio: Junot mantuvo su estilo de vida, con ausencias prolongadas y rumores de infidelidad que erosionaron rápidamente la relación. En 1980 se anunció la separación. El divorcio civil fue rápido, pero la anulación eclesiástica se extendió durante doce años y llegó hasta la Rota Romana. Mientras el Vaticano analizaba el caso, Junot retomó su vida con energía renovada. Invirtió en el mercado inmobiliario de Marbella y se consolidó como intermediario en grandes operaciones financieras. En 1987 se casó con la modelo danesa Nina Wendelboe-Larsen, con quien tuvo tres hijos, y fundó Junot Investment, firma dedicada a la gestión de activos para grandes fortunas.

En 1992, el papa Juan Pablo II firmó la anulación del matrimonio con Carolina por “insuficiencia en el consentimiento”, un paso clave para la familia real monegasca. Para Junot, ese capítulo ya era parte de un pasado distante. Hasta sus últimos años mantuvo el aura de caballero cosmopolita que lo había hecho célebre. Supo transformar la etiqueta de “playboy” en una plataforma social y empresarial, y atravesó uno de los divorcios reales más resonantes del siglo XX sin quedar atrapado en el escándalo permanente.

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