En el Gran Teatro de Asunción, el mismo escenario donde en 1991 nació el Mercosur, los países del bloque sudamericano firmaron este sábado el histórico acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, culminando un proceso de negociaciones que se extendió durante más de un cuarto de siglo y atravesó cambios políticos, crisis globales y resistencias internas en ambos continentes.
El acto fue encabezado por el presidente de Paraguay, Santiago Peña, en su carácter de anfitrión y titular de la presidencia pro tempore del Mercosur. Participaron los mandatarios de Argentina, Javier Milei; de Uruguay, Yamandú Orsi; y de Bolivia, Rodrigo Paz, mientras que Brasil estuvo representado por su canciller, Mauro Vieira, ante la ausencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a quien Peña reconoció como uno de los principales impulsores del acuerdo. Por la Unión Europea asistieron la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el comisario de Comercio, Maros Šefovič. También estuvo presente como invitado especial el presidente de Panamá, José Raúl Mulino.
El tratado da forma a una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con un mercado potencial de casi 800 millones de personas y un Producto Bruto Interno conjunto que supera los 25 billones de dólares. Vincula economías europeas de alto poder adquisitivo con países sudamericanos ricos en recursos naturales y producción agroindustrial, en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y disputas comerciales. Durante su discurso, Peña destacó el valor histórico del entendimiento y lo comparó con hitos fundacionales del bloque. “Paraguay vuelve a ser el centro de Sudamérica, como lo fue en 1991 con la creación del Mercosur”, afirmó. Reconoció además la complejidad del camino recorrido: “Sabemos que fue largo y difícil, pero supimos ser pragmáticos, flexibles y trascender intereses mezquinos”. El presidente paraguayo subrayó que el acuerdo envía “una señal clara a favor del comercio internacional como herramienta de cooperación y crecimiento”, y advirtió que no debe caer en la autocomplacencia: “Hemos perdido mucho tiempo para llegar hasta aquí, incluso podríamos haber alcanzado un acuerdo más beneficioso”.
Por su parte, Ursula von der Leyen afirmó que la UE y el Mercosur eligieron “el comercio justo por sobre los aranceles” y defendió el acuerdo como una apuesta estratégica de largo plazo. “Elegimos la asociación productiva por encima del aislamiento”, sostuvo, y aseguró que el tratado traerá “oportunidades, empleo y prosperidad” para ambas regiones. El presidente argentino, Javier Milei, definió el acuerdo como “un punto de partida” para avanzar hacia nuevos pactos comerciales, especialmente con Asia, mientras que el mandatario uruguayo, Yamandú Orsi, puso el acento en el valor político del entendimiento. “Algunos acuerdos se firman cuando las condiciones son ideales; otros, cuando las circunstancias lo exigen. Este es de los que se construyen porque vale la pena sostenerlos en el tiempo”, señaló.
Orsi remarcó que el acuerdo consolida una asociación estratégica basada en reglas claras, previsibilidad e instituciones sólidas, y destacó el impacto económico esperado para Uruguay: crecimiento del PBI, aumento de exportaciones y mejora en los niveles de empleo. Desde Bolivia, Rodrigo Paz resaltó la dimensión geopolítica del continente latinoamericano y afirmó que el acuerdo es una oportunidad para “romper el enclaustramiento” de los últimos años, en vísperas del bicentenario del país en 2025.
La firma formal del tratado estuvo a cargo de los cancilleres y representantes comerciales de los países miembros del Mercosur y de la Unión Europea, sellando así un acuerdo que, más allá de los desafíos pendientes para su implementación, marca un punto de inflexión en la historia económica y política del bloque sudamericano.





