Los mercados financieros argentinos vivieron este martes una jornada negra, marcada por una venta masiva de activos en el exterior que arrastró a las principales empresas nacionales y revirtió la tendencia positiva de las últimas semanas. En un contexto global adverso, liderado por la caída de las tecnológicas en Estados Unidos, las acciones argentinas en Wall Street sufrieron pérdidas que alcanzaron hasta el 33%, mientras que el indicador de riesgo país elaborado por JP Morgan volvió a cruzar la barrera psicológica de los 500 puntos básicos.
El clima de negocios en Nueva York se tornó hostil desde el inicio de la rueda, contagiando rápidamente a los papeles argentinos. La biotecnológica Bioceres encabezó las pérdidas con un derrumbe dramático del 33%, cotizando a mínimos históricos, seguida por el unicornio tecnológico Globant, que retrocedió un 12,7% en sintonía con el mal desempeño del índice Nasdaq. A este escenario se sumó la petrolera Vista Energy, cuyas acciones cayeron un 7% tras conocerse informes de que el Consejo de Inversiones de Abu Dabi estaría vendiendo una participación millonaria en la compañía.
El impacto se sintió con fuerza en la plaza local. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires finalizó la jornada con una baja del 2,2%, ubicándose en los 3.030.000 puntos. Entre las empresas más afectadas en el panel líder se encontraron Edenor y Sociedad Comercial del Plata, con retrocesos superiores al 5%. Los analistas del mercado coinciden en que la toma de ganancias en el exterior, sumada a la incertidumbre sobre la metodología de medición de inflación del Indec, generó un ambiente de cautela entre los inversores.
Como reflejo de esta aversión al riesgo, los bonos soberanos en dólares operaron con una baja promedio del 0,6%, lo que presionó al alza el riesgo país. El indicador cerró en 503 puntos básicos, alcanzando un máximo intradía de 506, su nivel más alto desde finales de enero. A pesar de este repunte, el ministro de Economía, Luis Caputo, intentó llevar calma a los mercados confirmando el cumplimiento de las obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Desde el Palacio de Hacienda se informó que el Tesoro afrontó el primer vencimiento del año con el organismo multilateral por un monto cercano a los 880 millones de dólares. En declaraciones públicas, Caputo aseguró que el país cuenta con reservas superiores a los 45.000 millones de dólares y reiteró que, pese a la mejora en los fundamentos macroeconómicos, el gobierno no tiene intenciones de emitir nueva deuda en los mercados internacionales en el corto plazo. Asimismo, el funcionario anticipó que la inflación de enero se ubicaría en torno al 2,5%, un dato que el mercado espera para confirmar la consolidación del proceso de desinflación.
Expertos de la «city» porteña advierten que la volatilidad podría mantenerse en el corto plazo. Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, señaló que Wall Street parece inclinarse hacia una pausa para consolidar los niveles máximos alcanzados recientemente, lo que inevitablemente repercute en los mercados emergentes como Argentina. Mientras el gobierno apuesta a mantener el orden fiscal y acumular reservas, la mirada de los inversores seguirá puesta en la capacidad del país para navegar un contexto externo que, por momentos, se presenta desafiante.





