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miércoles, 17 agosto, 2022

El origen de los perfiles criminales

(Por Marina Suárez, Técnica en criminalística y criminología)

Aunque hay una larga historia de investigaciones policiales que han utilizado los conocimientos y las técnicas de un amplio abanico de disciplinas profesionales, la contribución de las ciencias de la conducta al proceso de investigación es relativamente reciente. A pesar de ello, en los últimos veinte años ha habido una concientización creciente sobre el hecho de que las ciencias de la conducta pueden contribuir al estudio del homicidio y de los delitos sexuales, no únicamente desde la perspectiva clínica sino también desde el punto de vista de la investigación criminal. Como consecuencia de esto hay muchas unidades policiales europeas que han creado unidades de ciencias de la conducta que investigan y prestan apoyo operativo en casos de homicidios, secuestro y extorsión.

El uso de los perfiles criminales en el campo de la investigación de delitos graves ha ido aumentando, así como la implicancia de psicólogos en el proceso de investigación, tanto en los EEUU como en Francia y el Reino Unido. Mientras los debates teóricos sobre las diferentes aproximaciones a los perfiles criminales todavía se tienen que resolver, aparte de las preocupaciones éticas y científicas, ha habido varios hechos positivos asociados al creciente interés por los perfiles criminales. En primer lugar, cada vez se presenta más atención a los detalles específicos de los delitos graves y a las necesidades de intérprete correctamente estos detalles; por tanto; ahora se considera primordial que hay que formar a la policía para la valoración y la interpretación del escenario del delito. En segundo lugar, se ha desarrollado la investigación criminológica empírica y la psicología investigativa en particular.

Según el experto David Canter, el termino ofender profiling fue utilizado por primera vez por un miembro de la Unidad de Ciencias de la Conducta del FBI, a la que pertenecía Robert K. Ressler que trabajo allí de 1970 a 1990. Fue especialista y pionero en la elaboración de perfiles psicológicos de criminales, también acuño el término serial Killer y es experto en homicidios sexuales y en negociación de rehenes. Ha sido asesor de autores como Thomas Harris y Mary Higgins Clark. Es coautor de dos libros de texto, “Sexual Homicide: Patterns and Motives”(1988) y “Crime Classification Manual”(1992), y junto con Tom Shachtman, de tres obras autobiográficas, “El que lucha con monstruos” (1997).

En la unidad de ciencias del Comportamiento del FBI describían el proceso de acumulación de datos sobre las características de un sospechoso, a partir de los detalles de sus acciones en un delito. Preocupados básicamente por los delitos de violación y homicidio, demostraron que era posible obtener conclusiones generales sobre el estilo de vida, la historia delictiva y residencia de una persona que había cometido un cierto número de delitos, a partir de un cuidadoso estudio de donde, cuando y como habían sido cometidos aquellos delitos.

Canter distingue dos acepciones del rotulo ofender profiling: por un lado es una aproximación inductiva basada en resultados empíricos.

Por otro lado, Kind; un forense; hace la distinción paralela entre el detective y el investigador. De este modo puede resolver delitos sobre bases puramente intuitivas, o bien utilizando la lógica del sentido común, acompañada de una larga experiencia y una cierta comprensión de la naturaleza humana. Estas son las bases sobre las que los delitos se resuelven habitualmente. En cambio, el investigador debe tener la habilidad de ordenar hechos, fuentes, procedimientos, hipótesis prioridades e información. Esta claro que entre sus recursos tiene que contar con un equipo de policías científicos y detectives. De todo esto se desprende que es muy difícil imaginar a un buen investigador que no sea un buen detective.

En cambio, en otro sentido, muy buenos detectives no tienen la capacidad para ser buenos investigadores.

 

Interesante tema extraído del libro: “Perfiles Criminales” de Raúl O. torre y Daniel H. Silva.

Marina Suárez, Técnica en criminalística y criminología

 

 

 

 

 

 

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