El 2026 comienza con señales de optimismo para el mercado inmobiliario, especialmente en el sector del crédito hipotecario, que tras un largo período de estancamiento, parece reactivar su motor. Fernando Belvedere, corredor inmobiliario y martillero público, destacó que las expectativas para este año son muy altas, después de un 2025 marcado por la cautela y la incertidumbre.
En los últimos meses de 2025, el crédito hipotecario estuvo prácticamente ausente, con los bancos cerrando sus puertas a los solicitantes. «Ibas al banco y no te daban ni siquiera nada de pesos, no había posibilidad de gestionar un crédito hipotecario», recordó Belvedere, quien aseguró que la reapertura de la financiación en diciembre llegó con tasas que inicialmente desalentaron a los compradores. Los créditos UVA llegaron a picos de hasta el 12% o 13%, lo que generó temor entre los potenciales solicitantes, aún con la experiencia traumática de 2016 y 2017 en el recuerdo.
Sin embargo, el panorama cambió en los últimos meses: las tasas volvieron a bajar y hoy se encuentran entre el 7% y el 9% más UVA, lo que ha reavivado el interés por la financiación. «La gente que por temor no quería tomar el crédito ahora agarra un poco de coraje», explicó el especialista. Con un déficit habitacional estructural que sigue creciendo, el crédito hipotecario aparece como la única alternativa viable para muchos sectores de la sociedad que aspiran a acceder a la vivienda propia.
Aunque aún no hay estadísticas oficiales consolidadas, el mercado empieza a mostrar signos de reactivación. Las carpetas de crédito iniciadas en noviembre y diciembre comenzarán a reflejarse en las escrituras a partir de febrero y marzo. «En enero hemos tenido un récord de escrituras, lo que indica que el número es bueno», destacó Belvedere, quien también subrayó que la recuperación será gradual.
En cuanto al tipo de vivienda, la tendencia actual muestra que la mayoría de los créditos se destinan a la compra de viviendas ya construidas, principalmente en operaciones para primera vivienda o para reemplazo de propiedad. «Hoy son las personas que buscan comprar su primera vivienda o cambiarse de barrio», detalló el martillero. Las expectativas, sin embargo, no se han cumplido en cuanto a los créditos para viviendas en pozo o hipotecas divisibles, que siguen siendo meros anuncios sin concreción en el mercado.
En términos de ubicación, no hay una tendencia definida: el interés por acceder a créditos hipotecarios es generalizado en todo el país, sin una zona específica que se destaque por encima de las demás. «Hoy la gente quiere comprar con crédito en todos lados», concluyó Belvedere.
Este resurgir del crédito hipotecario, aunque aún en sus primeras etapas, ofrece una luz de esperanza para aquellos que ven en la financiación la única forma de alcanzar el sueño de la vivienda propia en un contexto de crisis económica y altos niveles de inflación. Sin embargo, las tasas, aunque más accesibles que en los meses previos, siguen siendo un factor de cautela para muchos interesados. El 2026 será clave para determinar si la recuperación de este sector se afianza o si el mercado vuelve a caer en la parálisis de años anteriores.





