En una exhibición que desafió tanto la gravedad como los nervios de millones de espectadores, el escalador estadounidense Alex Honnold alcanzó este domingo la cima del rascacielos Taipei 101. El atleta de 40 años completó el ascenso de 508 metros sin el uso de cuerdas, arneses ni redes de seguridad, marcando un nuevo hito en la escalada libre urbana.
La hazaña, transmitida en directo a nivel mundial por Netflix bajo el título Skyscraper Live, comenzó poco después de las 09:00 hora local. Tras un retraso de 24 horas debido a las lluvias del sábado, Honnold aprovechó una ventana de cielo despejado para enfrentarse a la icónica estructura de vidrio y acero inspirada en una caña de bambú.
Vestido con su característica camiseta roja y utilizando únicamente magnesio para sus manos, Honnold navegó por los intrincados ángulos del edificio con una calma que contrastaba con la tensión del público en las calles de la capital taiwanesa. El ascenso se dividió en etapas técnicas, comenzando por las secciones inclinadas de la base antes de enfrentarse a los ocho bloques superpuestos que forman el cuerpo principal de la torre.
A diferencia de las paredes de granito de Yosemite, donde Honnold hizo historia en 2017, el Taipei 101 presentó desafíos artificiales únicos: residuos de hollín de los fuegos artificiales de Año Nuevo que hacían la superficie resbaladiza y ráfagas de viento impredecibles a medida que ganaba altura. A mitad del recorrido, su ritmo cardíaco alcanzó los 165 latidos por minuto, mientras se permitía breves pausas en los balcones técnicos para limpiar sus dedos y ajustar su estrategia.
Durante la transmisión, Honnold mantuvo una comunicación intermitente a través de un micrófono, llegando incluso a saludar a los trabajadores de oficina y a un niño a través de los cristales. «La vista es increíble, miren Taipei, es genial», comentó el escalador mientras superaba las estructuras ornamentales de «dragones» de acero que decoran la fachada.

El cronómetro se detuvo en una hora, 31 minutos y 43 segundos cuando Honnold superó el último saliente de la planta 101. Al llegar a la plataforma superior, el escalador se tomó una fotografía antes de ser recibido por su esposa, Sanni McCandless, quien admitió ante las cámaras haber sufrido «un ataque de pánico constante» durante el evento.
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, fue uno de los primeros en felicitar al atleta, agradeciéndole por poner a la isla en el centro de la atención internacional. Aunque otros han escalado la torre anteriormente —el francés Alain Robert lo hizo en 2004—, Honnold es la primera persona en lograrlo en la modalidad de free solo integral, sin ningún tipo de apoyo técnico de seguridad.
Expertos del mundo de la escalada han señalado que este evento representa un cambio en la economía de los deportes de aventura, transformando una disciplina tradicionalmente solitaria en un fenómeno mediático global. Por su parte, Honnold, con su habitual pragmatismo, describió la experiencia tras el descenso como «simplemente increíble», asegurando que a partir de ahora verá el horizonte de Taipei con una perspectiva totalmente distinta.





