Acá no pasó nada

A tan solo veinte días de haber arrasado en las urnas locales, un nuevo derrape de otra funcionaria del equipo de gobierno salpica a la administración Barroso. El silencio oficial y un peligroso transitar entre el deber ser, la táctica del avestruz, la soberbia de los votos y la doctrina Felipe Solá.

(Por Juan Manuel Jara)

Cuando en los últimos días se conoció un video que deja en falsa escuadra a la Directora de Discapacidad del Municipio, es de imaginar que el intendente Barroso se debe haber agarrado la cabeza. A tan solo veinte días de haber arrasado en las urnas locales renovando su mandato, los incidentes que involucraron a dos miembros de su gabinete, primero el de la titular de Deportes, Marcia Molinari, y ahora el que protagonizó la titular de Discapacidad, Silvina Odello, lo ponen en un lugar en el cual está claro, muy claro, que no le gusta estar: en el de dar explicaciones.

Si con el caso de Molinari las explicaciones fueron nulas u off the record, en el de Odello, más grave aún que el anterior, la cosa parece transitar por los mismos caminos. En términos futbolísticos se sigue aplicando el “siga, siga”. En términos del reino animal, se aplica lo que hace el avestruz ante una situación de peligro: esconde su cabeza en un pozo. Y si vamos a lo político, está la doctrina Felipe Solá, que hace ya varios años y consultado sobre cómo se las arreglaba para sobrevivir en la política, su respuesta fue un lacónico y contundente “haciéndome el boludo”.

El martes por la mañana este periodista se comunicó con la oficina de Prensa Municipal preguntando si iba a haber alguna voz oficial sobre el tema. La respuesta transmitida luego de una consulta fue: “por ahora nada”. No contento con eso e indagando con otras fuentes municipales la respuesta fue similar, “no ven la necesidad de hacerlas”. De ser así estaríamos ante un caso grave de miopía de poder, quizás causada por enceguecimiento de votos.

Evidentemente, se minimiza este hecho tal como se hizo con el anterior. Ambos casos ameritan no solo una respuesta sino una acción que va en un solo sentido: disculpas y renuncia aceptada y efectiva inmediatamente. Molinari presentó la suya, la cual no fue aceptada, además de un pedido de disculpas, acertado pero que debió haber sido en conferencia de Prensa, de cara a toda la Sociedad. “Igual se va el 10 de diciembre”, dijo una alta autoridad gubernamental, tratando de justificar la evidente falta de voluntad para hacer lo que hay que hacer en estos casos: mostrar liderazgo, demostrar aptitud para estar en un cargo, justamente, ejecutivo, demostrar empatía con toda la ciudadanía y no solo con los de uno, y sobre todo aplicar el sentido común. La cercanía en el calendario del 10 de diciembre no debe ser excusa para tomar la decisión que se impone a un gobierno que se vanagloria de respetar puntos y comas de todas y cada una de la reglas, pero a la hora de los hechos, y no solo los mencionados en esta nota, tiene varias licencias.

La actitud de la Directora de Discapacidad en una fiesta jugando, por decirlo diplomáticamente, con una pierna ortopédica, se hizo viral gracias, según pudo saberse, a alguien que participaba de ese festejo que, a su vez, sería parte de la misma oficina de Odello. En una era digital, una ingenuidad absoluta. En términos militares, fuego amigo. En términos de barrio, se mandó solita a la parrilla.

El hecho demuestra una total falta de seriedad y de respeto, ya que le quita absoluta autoridad para estar al frente del área de discapacidad. Además de la indignación generalizada suscitada en las redes por ese video, también generó la reacción medida de un grupo de entidades locales vinculadas a la discapacidad y familiares de personas con diferentes tipos de discapacidades, quienes esta semana presentaron una carta tanto al Intendente como al Consejo Deliberante para que tomen cartas en el asunto y mostrar su descontento con la situación. Habrá que ver ahora si con este nuevo incidente de un funcionario suyo, el Intendente Barroso y el círculo Rojo local, recalcula lo hecho con el asunto Molinari y sorprende a propios y extraños haciéndose cargo de acciones y eventuales consecuencias.

En frases cercanas a la soberbia, rasgo que varias veces se le atribuye a esta administración pero también le cabe a casi todos los que alguna vez llegan a un cargo ejecutivo, funcionarios y algún que otro referente sueltan dichos tales como “a nosotros nos eligieron y hacemos lo que queremos”. Error gravísimo. Más votos implican principalmente mayor responsabilidad para con todos los ciudadanos. Y si hay que dar explicaciones, habrá que darlas. Las veces que sean necesarias, guste o no. Sea del color político que fuera. Y si un funcionario, del rango que sea, comete un error grave como los que se mencionaron, habrá que tener la capacidad y la autoridad para pedirle la renuncia inmediata, porque no solo está manchando a esa administración, sino que además no está a la altura de sus responsabilidades. De lo contrario, con el silencio o la inacción, se avalan ese tipo de actos. Cosa que pasa quizás en un gobierno de amigos, que no es este… ¿o sí?