La tensión en Medio Oriente volvió a impactar de lleno en los mercados internacionales: el precio del barril de petróleo Brent se afirmó en torno a los 110 dólares, impulsado por una nueva ola de ataques y amenazas que agravan un conflicto de consecuencias aún imprevisibles. La suba se produjo luego de que Israel bombardeara el estratégico yacimiento de gas de South Pars, el mayor del mundo, que Irán comparte con Qatar. El ataque obligó a Teherán a suspender la producción, generando un efecto inmediato en el suministro energético regional y encendiendo las alarmas en los mercados.
Como respuesta, la República Islámica no solo condenó la ofensiva, sino que elevó el tono de sus advertencias: amenazó con atacar la infraestructura energética de Israel y de los países del Golfo Pérsico, y ordenó la evacuación de plantas petroquímicas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. La posibilidad de una interrupción masiva en la producción de energía en una de las zonas clave del planeta para el abastecimiento global empujó los precios al alza.

En paralelo, los efectos del conflicto comenzaron a sentirse más allá de las fronteras inmediatas. Irak confirmó la interrupción total del suministro de gas proveniente de Irán, lo que dejó fuera de servicio miles de megavatios y agrava la crisis energética regional.El trasfondo es una guerra que ya lleva tres semanas y que no deja de escalar. Israel intensificó sus operaciones con nuevos bombardeos sobre Teherán, donde fue asesinado el ministro de Inteligencia iraní, en lo que forma parte de una estrategia de ataques selectivos contra la cúpula del régimen. Estas acciones se suman a otras bajas de alto perfil que golpearon al liderazgo iraní en los últimos días.El conflicto, que involucra también a Estados Unidos, ya dejó más de 2.000 muertos en la región y alimenta el temor de una expansión aún mayor, con posibles consecuencias económicas y ambientales de gran magnitud.
En la Argentina, el impacto ya comenzó a sentirse. Aunque el Gobierno intentó llevar tranquilidad, los combustibles registraron aumentos cercanos al 10% en las últimas semanas, presionando sobre una inflación que, según estimaciones privadas, volvería a ubicarse en torno al 3% mensual en marzo. En un contexto de alta sensibilidad económica, la evolución del precio del petróleo se convierte así en una variable crítica para el escenario local.La escalada, lejos de encontrar un punto de contención, parece profundizarse día a día, dejando al mundo en vilo ante un conflicto que amenaza con reconfigurar el mapa energético global.





