27 Ene 2026
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Rutas nacionales en estado crítico

Un mapa del deterioro vial recorre la Argentina de punta a punta y expone una realidad alarmante: circular por muchas rutas nacionales hoy implica un riesgo extremo. Un informe técnico elaborado por los trabajadores viales advierte que entre el 65% y el 70% de la red nacional se encuentra en estado regular o malo, como consecuencia directa de la paralización de la obra pública y la falta de mantenimiento preventivo.
El relevamiento, al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, fue realizado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) y lleva por título “Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial”. El documento no sólo describe el deterioro estructural de las calzadas, sino que también vincula ese abandono con un dato contundente: las víctimas fatales por siniestros viales aumentaron un 14% interanual, alcanzando las 4.369 muertes.

Buenos Aires: peajes caros, obras frenadas y más accidentes

En la provincia con mayor volumen de tránsito del país, la paralización de obras clave profundizó los riesgos. La Ruta Nacional 5, rebautizada por los usuarios como el “peaje hacia la muerte”, combina aumentos tarifarios con la falta total de mejoras. La variante Suipacha avanza a ritmo casi nulo y genera congestión y choques en un tramo claramente insuficiente.
La Ruta Nacional 3, especialmente entre San Miguel del Monte y Gorchs, mantiene obras paralizadas en un corredor vital para la salida de la producción cerealera hacia Bahía Blanca. Los choques frontales son una constante.
En la Ruta Nacional 7, la variante Chacabuco está detenida desde 2025, obligando al tránsito a atravesar zonas urbanas o desvíos peligrosos. A eso se suman baches profundos, colectoras deterioradas y falta de iluminación.

Región Centro y Sur: rutas productivas convertidas en trampas

La Ruta Nacional 33, que une los puertos de Bahía Blanca y Rosario, aparece como uno de los casos más graves. Los propios técnicos la describen como un trayecto donde circular es “jugar a la ruleta rusa”. La base del asfalto está cedida y los parches duran menos de seis meses debido al intenso tránsito pesado de la cosecha.
Situación similar se registra en la Ruta Nacional 151, clave para el desarrollo de Vaca Muerta. El informe habla de “abandono total”, con baches profundos tipo cráter que obligan a los vehículos a circular por la banquina. El diagnóstico es contundente: el bacheo ya no sirve y la traza requiere una reconstrucción integral para soportar el peso de los equipos petroleros.
En la Ruta Nacional 35 y otros corredores patagónicos, se detectaron tramos con superficie completamente desgranada y pérdida de áridos, lo que reduce drásticamente la adherencia y eleva el riesgo de accidentes.

Litoral y pasos fronterizos: colapso logístico

El panorama en el noreste argentino es especialmente grave por su impacto en el comercio internacional con Brasil y Uruguay. La Ruta Nacional 121, que conecta con el puente internacional Santo Tomé–São Borja, presenta una “falla estructural completa”, con ahuellamiento severo que ya no admite reparaciones parciales.
En tanto, la Ruta Nacional 119, especialmente en cercanías de Curuzú Cuatiá, es señalada como un “punto rojo” de seguridad vial: camiones y turistas conviven en una calzada deformada, con superficie tipo “piel de cocodrilo” y bordes destruidos.
La Ruta Nacional 120, que une Ituzaingó con Virasoro, quedó prácticamente intransitable tras el paso constante del transporte forestal.
En Entre Ríos, las rutas A015 y 136, accesos a los puentes de Salto Grande y Fray Bentos, muestran descalce de banquinas y agotamiento estructural, pese a ser corredores turísticos y de exportación estratégicos. Algo similar ocurre en la Ruta Nacional 1V11, en Santa Fe, donde el bacheo crónico ya no logra revertir el deterioro.

Noroeste: proyectos inconclusos y riesgo extremo

La Ruta Nacional 34, que atraviesa Jujuy y Salta, fue clasificada como de “Alto Riesgo”. Las obras financiadas por el Banco Mundial para transformarla en autovía quedaron inconclusas tras el abandono de las contratistas y el vencimiento del préstamo. Hoy presenta ahuellamiento profundo producto del transporte de caña de azúcar y del tránsito internacional.

El informe concluye con una advertencia severa: sin inversión urgente, planificación y mantenimiento sostenido, el sistema vial argentino seguirá cobrando vidas, mientras las rutas productivas y turísticas se transforman en corredores de peligro permanente.

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