Por Juan Manuel Jara
Después de meses de idas, vueltas, curvas, contracurvas, reuniones y desencuentros, finalmente la ruralidad nuevejuliense ha llegado a un punto de encuentro y conformó, de hecho, una suerte de Mesa de Enlace local. Sociedad Rural 9 de Julio, Federación Agraria, Coninagro y Sociedad Rural Argentina, sumados los denominados “cuarteleros”, han firmado una suerte de “pax rural” y acordaron trabajar e ir en bloque cerrado, cual formación de tortuga romana, a negociar frente al municipio el cambio de manejo del mantenimiento de canales y red vial del Partido.
La clave de ésto es la falta manifiesta de confianza hacia la gestión, por hechos acumulados y de público conocimiento. Consultados los referentes de las distintas agrupaciones, todos coincidieron que han dejado de lado las diferencias (que las hay) en pos de lograr el objetivo principal de cambiar la gestión de los caminos rural en 9 de Julio. La base del trabajo es el proyecto presentado el mes pasado por Sociedad Rural local, con modificaciones que saldrán de las deliberaciones y reuniones que ya están teniendo entre ellos. Todos los consultados han resaltado, por un lado, la unidad lograda y por otro la falta de confianza, no solo en la gestión sino en “la política” en general. Y eso, principalmente, es el pegamento que terminó de unirlos.
Esta unidad, la misma que no se logró concretar durante todo el año bajo el agua, surge después de las agridulces sensaciones que dejó en la ruralidad la reunión de hace tres lunes en la cual Gentile les planteó la intención de trabajar el tema del manejo del mantenimiento de caminos y canales rurales, donde también le puso un freno al proyecto de la Rural así como estaba. Claro, largar el control de “la caja” no será tarea fácil.
Con la amenaza latente de la eventual llegada del “Super Niño”, aun con algunos pocos tramos de caminos mejorados, el nivel de confianza marca «subsuelo», la ausencia de un plan concreto de acción, sumado a la falta de maquinaria necesaria y, como dejan traslucir algunos, cierto “des-control” en lo que se refiere al sector de obras públicas, conforman un combo que hace que, esta vez, la ruralidad vaya unida a las reuniones de negociación con el municipio.
El lunes próximo, a las 9:30 horas, será la segunda reunión con el Ejecutivo, convocada por la misma intendente, y la primera a la cual las entidades rurales vayan en formación tortuga romana, con un plan de acción coordinado. Se prevee que Gentile plantee el aumento de la tasa vial. Ya esta semana, la Intendente reunió a los presidentes de cada bloque del HCD para anunciarles la intención de mandar una aumento general de tasas.
Los concejales se miraron entre sí, partaron la pelota, le pidieron información para tratar el tema en comisión y, eventualmente, llevarlo al recinto. Pero en esa relación Ejecutivo-HCD ocurre lo mismo que con la ruralidad: no hay confianza mutua. De hecho, a aquella primera reunión de hace tres semanas, los concejales no fueron invitados (salvo César Garcia, presidente de la bancada oficial) ya que Gentile dijo que queria pasarle lo que se acuerde directamente al HCD para que lo tratase en el recinto (lectura política ya mencionada en otra nota: “yo puse la mejor voluntad, si no lo aprueban es culpa del legislativo”).
Más allá del contexto general, que existe y tiene su cuota parte, el querer aumentar las tasas sin haber mostrado la gestión aun un gesto de austeridad, brindando servicios deficientemente, con un parque vial detonado, en un rojo y descubierto permanente, más todo lo que está a simple vista en la calle, y que sea el vecino, urbano y rural, el que siga pagando “la fiesta” es una película de final previsible y, desde ya, nada felíz.





