¿No hay plata? Nueva actualización de bonificaciones para funcionarios

Por Juan Manuel Jara

El mantra del presidente Milei «No hay plata» ha trascendido el espacio libertario y le ha venido como anillo al dedo a más de una gestión, sin importar el color político, como primera línea de defensa ante cualquier reclamo por falta de acciones. «Y, viste, no puedo hacer mucho, no hay plata!», excusa perfecta para autojustificarse. 9 de Julio es uno de esos lugares en donde, funcionarios y hasta la misma intendente Gentile, lo esgrimieron a diestra y siniestra. Pero hay acciones diarias que ponen en duda si ese clamor es una realidad.
A más de un año de haberse autodeclarado en emergencia económica y financiera, no hubo reestructuración municipal, y los cambios que llegan no mueven la aguja o son tardíos. Pero además, las bonificaciones, ese plus acordado mano a mano con la autoridad de turno que los funcionarios obtienen por sobre su sueldo, siguen en alza. Entonces, hay o no hay plata? Analicemos.
El Poder Ejecutivo de Nueve de Julio dictó el Decreto Nº 792/2026, una medida de alcance administrativo que amplía lo dispuesto apenas unas semanas atrás y reorganiza el esquema de compensaciones salariales para los escalafones más altos de la gestión local. La norma, firmada por la intendente municipal, introduce modificaciones y complementa  al Decreto Nº 739/2026, encuadrándose dentro de las facultades delegadas por la ordenanza complementaria del Presupuesto de Gastos y Cálculo de Recursos vigente para el actual ejercicio fiscal.
El decreto – toda información pública publicada en el Boletin Oficial de la provincia de Buenos Aires-, segun parece, tuvo como objetivo, por un lado,
adecuar la situación del efímero Director General de Gestión Ambiental, Marcelo Unsain, incorporándolo formalmente al beneficio de «bloqueo de título», un mecanismo legal que compensa económicamente a los profesionales por la imposibilidad de ejercer su actividad en el ámbito privado mientras desempeñan funciones públicas. Unsain no tuvo tiempo de disfrutar de su remunaración ya que tan sólo estuvo apenas una semana en su cargo antes de renunciar por los motivos ya conocidos públicamente.
El texto ratifica el pago de bonificaciones adicionales bajo tres conceptos diferenciados y con efectos retroactivos que impactan en las partidas presupuestarias de personal. El primer bloque corresponde a la «Dedicación exclusiva», con vigencia desde el 1 de abril de 2026, aplicando porcentajes variables sobre el haber básico que oscilan entre el 5% —asignado a las áreas de Legal y Técnica, y Vivienda y Urbanismo— y un tope del 20% para la Subsecretaría de Promoción y Desarrollo Social, abarcando también a carteras como Ingresos Públicos, Deportes, Adultos Mayores, Trabajo Social, Cultura y el Hogar de Ancianos.
En la misma fecha patria del 1 de abril comenzó a regir la bonificación por «Disposición permanente». Bajo este concepto se destaca la asignación de un 50% extra sobre el básico para el Secretario de Obras y Servicios Públicos, Cristian Ariel Poggi, el porcentaje más elevado de toda la estructura jerárquica. Le siguen la Secretaría de Desarrollo Comunitario con un 30%, la Tesorería Municipal con un 25%, y un piso uniforme del 15% para las jefaturas de Gobierno, Seguridad y Tránsito, Salud, y la Secretaría de Administración y Hacienda.
La modificación medular respecto al ordenamiento del mes anterior se concentra en el apartado de «Bloqueo de título». Si bien la norma ratifica con efecto al 1 de mayo los adicionales del 25% para el Secretario de Vivienda y Urbanismo, del 30% para la Dirección General del mismo área y del 20% para la Dirección de Bromatología, es a partir del 1 de junio de 2026 donde se materializa la ampliación presupuestaria al incluir al ex Director de Gestión Ambiental, Unsain, con un beneficio equivalente al 30% de lo que iba a ser su salario básico. El decreto, refrendado por la Secretaría de Administración y Hacienda, ordena la imputación inmediata de estos fondos a las cuentas generales de gastos de personal de cada jurisdicción afectada.
Basta recordar las encarnizadas disputas de la mesa de salario, cuando 2 o 3 puntos de incremento en el sueldo de los empleados era lo que se pedía desde lo gremial y el Ejecutivo decía que no podía porque «no hay plata» o, la otra frase, «no se puede desfinanciar al municipio» salían rápidamente a escena, como pistolas en un duelo del lejano oeste. Por suerte, en el cercano oeste bonaerense, parece que a nivel funcionarios la situación es diferente: «Sí hay plata». Pintoresco.

 

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