19 Feb 2026
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Quién es el empresario que la vio venir


El cierre de Fate volvió a poner en el centro de la escena a Javier Madanes Quintanilla, uno de los industriales más influyentes del país y cabeza de un holding con fuerte presencia en sectores estratégicos.
Hasta el momento, el titular del grupo no realizó declaraciones personales más allá del comunicado institucional difundido por el directorio de la compañía. En ese texto, fechado el 18 de febrero de 2026, la empresa atribuyó la decisión a “cambios en las condiciones de mercado” y señaló que, tras haber realizado “los mayores esfuerzos posibles para evitarlo”, resolvió cesar la actividad en la planta y extinguir los contratos laborales, con el compromiso de abonar las indemnizaciones conforme a la ley.
Madanes Quintanilla es el principal accionista del grupo que controla Fate y también figura clave en Aluar, la mayor productora de aluminio primario del país, con base en Puerto Madryn. Su perfil empresarial combina industria pesada, energía y exportaciones, con una histórica defensa del desarrollo manufacturero nacional y de la necesidad de reglas de juego estables para la inversión de largo plazo. Según la revista Forbes, el empresario se ubica en el puesto 18 entre las mayores fortunas de la Argentina, con un patrimonio estimado en torno a los 1.600 millones de dólares.

En el caso de Fate, la compañía logró consolidarse como primer proveedor local de neumáticos radiales para la industria automotriz, único productor nacional de radiales para transporte pesado y exportador a mercados de Europa, Estados Unidos y América Latina. Sin embargo, fuentes empresarias del sector sostienen que la decisión de cerrar la planta se enmarca en la pérdida de competitividad frente a las importaciones, la estructura de costos dolarizada con ventas mayormente en pesos, la caída del mercado interno, la menor escala productiva y el impacto acumulado de conflictos laborales previos en la industria del neumático.
Las advertencias del propio Madanes Quintanilla sobre la crisis sectorial no son nuevas. En mayo de 2024, en una entrevista concedida al podcast La Fábrica, describió una caída de más del 50% en los niveles de actividad y alertó sobre una sobreacumulación de stocks en las pymes, generada por la necesidad de resguardar capital ante la incertidumbre económica. Según explicó entonces, muchas empresas se habían protegido comprando insumos por encima de lo necesario y luego quedaron atrapadas en un mercado recesivo, operando “en función de la caja y no de un balance económico”.

En esa misma conversación fue categórico al rechazar una actitud defensiva frente a la crisis. “No hay que aguantar, hay que atacar”, sostuvo, al proponer que el sector reclamara condiciones de competitividad razonables y enfrentara lo que consideraba prácticas desleales o desequilibrios en distintos segmentos de la economía.
También había anticipado el deterioro del empleo en la industria del neumático, al señalar que en el transcurso de un año se había perdido cerca del 30% de los puestos de trabajo en las distintas plantas del sector. Si bien atribuyó esa situación a una suma de factores, expresó especial preocupación por lo que definió como una descalificación generalizada hacia la industria nacional, a la que consideró injusta y perjudicial para el desarrollo productivo.
El cierre de la planta de Virreyes marca un punto de inflexión para Fate y reabre el debate sobre la competitividad industrial en la Argentina, con Madanes Quintanilla nuevamente como protagonista de una discusión que excede a una empresa y atraviesa a todo el entramado manufacturero.

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