Por Ing. Agr / Paisajista Florencia Céspedes
Meses atrás, desde el medio, le brindamos información sobre poda de árboles y algunos conceptos básicos. Bien, ahora queremos mostrarle las consecuencias de lo que fue la mutilación, para no hacer lo mismo el año que viene: Las fotos de estos Liquidambar no dejan dudas de la falta de educación por parte de propietarios y gente que hace el trabajo. Uno se ve seco y el otro está intentando arrancar.
Tener un árbol urbano no es tarea sencilla. Todo comienza con la elección de la especie. Hoy, por comentarios, se elige el Fresno Rojo, varios errores se cometen, no se pregunta ancho de vereda, metros cuadrados de verde, horas de luz, los que ponen Palmeras no miran si hay una línea de media o alta tensión, y vale lo mismo para lo subterráneo. Les doy un ejemplo claro y es el Jacarandá. Puesto una vereda de 3 metros y sin cantero o con nylon con piedras traerá muchos problemas, la raíz va a ocupar volumen y romperá cemento.
Muchos no saben que el arbolado urbano es sumamente importante por generar el oxígeno que respiramos, tomar dióxido de carbono del aire para fabricar un carbohidrato, bajar la temperatura, más humedad, absorber contaminantes emanados por los vehículos y vida para la flora entre otras cosas. Una vez elegida la especia, viene otro punto clave que decidirá la vida de la planta y es la poda de formación, las imágenes son un reflejo de lo que se vé en las veredas.

La»mutilación» genera un efecto plumero con ramas extensas y débiles, con sombra tardía y reduciendo la vida de la planta. Me animo a decir que no se hace poda de formación en la ciudad porque, desde lo técnico, es aquella que busca tener una planta equilibrada para soportar su peso en estado adulto. Se busca también la buena entrada de luz así aleja a los patógenos, por último, seguridad a los transeúntes u objetos que pueda haber a su alrededor.






