La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) anunció un paro total de actividades a partir de las 13 horas del próximo miércoles, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno y en coincidencia con su tratamiento en el Senado. La medida busca garantizar una movilización masiva de trabajadores hacia el Congreso Nacional y tendrá un impacto directo sobre el transporte aéreo, marítimo y la actividad portuaria.
La decisión fue confirmada por el secretario general de la CATT, Juan Carlos Schmid, durante una conferencia de prensa realizada en la sede de la organización. Allí explicó que el cese de actividades apunta a “permitir que la mayor cantidad de trabajadores pueda asistir a la movilización” y ratificó el rechazo frontal al contenido del proyecto oficial. “Estamos convencidos de que esta reforma es absolutamente regresiva, viola convenios internacionales y favorece decididamente al sector empresarial”, afirmó.
La CATT agrupa a los principales gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo, aunque el impacto del paro será desigual. Mientras que el tráfico aéreo y la operatoria portuaria se verán interrumpidos de manera significativa, en el transporte ferroviario y automotor el alcance dependerá de la adhesión de los sindicatos de base, algunos de los cuales se encuentran alineados en la UGATT tras escindirse de la confederación. Aun así, fuentes gremiales anticipan que la circulación de trenes y subtes será irregular debido a la multiplicidad de gremios con capacidad operativa en el sector.
Desde la conducción de la CATT insisten en que la reforma laboral se inscribe en una lógica recurrente. “Cada vez que hay estancamiento económico se vuelve a agitar la reforma laboral como solución al desempleo. Eso nunca ocurrió”, sostuvo Schmid, quien denunció un proceso de deterioro sostenido de las condiciones de trabajo. “Hay gente que trabaja cada vez más para ganar cada vez menos”, remarcó.
La medida marca un punto de inflexión en el mapa sindical. Mientras la CGT resolvió no acompañar la movilización con un paro general —pese a las advertencias lanzadas en diciembre—, la CATT avanzó con una estrategia de confrontación que converge con otros sectores del sindicalismo. A la protesta se sumarán gremios como ATE, SiPreBA, la UOM, Aceiteros y las organizaciones nucleadas en el Plenario del Sindicalismo Combativo, entre ellas AGD-UBA, la Unión Ferroviaria de Haedo y el SUTNA.
El trasfondo político del paro excede la calle. La conducción del transporte apunta a presionar a los gobernadores y a sus representantes en la Cámara alta, a quienes observa con desconfianza. “No tenemos plena confianza en lo que resuelva el Congreso. Es permeable a los intereses económicos y a las presiones provinciales. No existe un federalismo real ni una patria integrada”, lanzó Schmid.
En la misma línea, el dirigente aeronáutico Juan Pablo Brey advirtió que los senadores “en algún momento van a tener que responder por qué votan como votan”, anticipando un escenario de alta tensión política durante el debate parlamentario. Con el paro del transporte, el sindicalismo vuelve a mostrar sus fisuras internas y, al mismo tiempo, ensaya una respuesta de fuerza frente a una reforma que el Gobierno considera estructural. El miércoles, el pulso entre el oficialismo y los gremios se medirá tanto en el recinto como en la calle.





