La inflación y el deterioro del poder adquisitivo encuentran una forma simple de medirse en uno de los consumos más tradicionales de la mesa argentina. Un informe reciente revela que el salario promedio alcanza para comprar cada vez menos platos en restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires. El dato surge del denominado “Índice de la Milanesa”, elaborado por el Instituto i-Ciudad, un indicador que mide cuántos platos de milanesa con guarnición puede pagar un trabajador registrado con su salario mensual en restaurantes porteños. La lógica del indicador es sencilla: traducir la evolución del poder adquisitivo a un consumo cotidiano y fácilmente reconocible.
Los números muestran un deterioro claro. En noviembre de 2025 un trabajador promedio podía comprar 94 milanesas con su salario mensual, lo que implica una caída del 12,1% respecto de noviembre de 2024, cuando el sueldo alcanzaba para 107 platos. También representa una baja frente a noviembre de 2023, cuando el indicador marcaba 105.Se trata, además, del nivel más bajo para un mes de noviembre desde que existen registros comparables, lo que confirma una tendencia descendente del poder de compra en los últimos años.
El retroceso se explica por la brecha entre la evolución de los precios y la de los ingresos. Según el informe, entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 el precio del plato en restaurantes aumentó un 53%, mientras que el salario promedio creció apenas un 29%.Con esos valores, el ingreso medio en la Ciudad se ubicó en $2.136.566, mientras que el precio promedio del plato llegó a $22.817. El resultado es evidente: el salario compra menos comida incluso cuando nominalmente aumenta.
La caída del indicador tampoco es un fenómeno reciente. El informe recuerda que el máximo histórico se registró en 2017, cuando el sueldo promedio permitía comprar 175 platos por mes, casi el doble del nivel actual. Desde entonces, la serie muestra un deterioro persistente, con dos momentos de caída especialmente pronunciada: la crisis cambiaria de 2018-2019 y el shock inflacionario posterior a las devaluaciones de 2023 y 2024. Incluso en noviembre de 2020, en plena salida de la pandemia, el indicador marcaba 155 platos, un nivel 65% superior al actual.El retroceso del poder adquisitivo también se refleja en la actividad económica. Durante 2025, el sector de hoteles y restaurantes registró una contracción del 1,5%, en línea con la retracción del consumo gastronómico.En paralelo, el mercado laboral porteño también evidenció señales de deterioro. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron más de 125.000 puestos de trabajo registrados, mientras que 2.378 empresas empleadoras dejaron de operar.
La conclusión aparece cada vez con más claridad en la vida cotidiana: los salarios crecen en términos nominales, pero el poder real de compra continúa retrocediendo frente a la inflación.





