El costo de la geopolíticaPara las economías agroexportadoras, el escenario es agridulce. Si bien el aumento en el valor de las materias primas promete mayores ingresos, este beneficio se ve erosionado por el encarecimiento de los fletes marítimos y de los fertilizantes importados. Además, el riesgo de interrupciones en el comercio con Medio Oriente, un destino clave para la agroindustria, añade una capa extra de incertidumbre. La tendencia ya es visible en los indicadores internacionales. El índice de precios de la FAO subió un 0,9% en febrero, una cifra que aún no captura la totalidad de la reciente escalada militar. En definitiva, mientras la tensión geopolítica siga dictando el ritmo del petróleo y el transporte, el precio de los alimentos seguirá operando bajo una «prima de riesgo» que ignora las reglas tradicionales de oferta y demanda.