El dólar oficial y los tipos de cambio financieros profundizaron su retroceso y cerraron la jornada con los valores más bajos de las últimas semanas, en un contexto de menor presión cambiaria y con el nuevo esquema de bandas móviles ya plenamente operativo.
En la pizarra del Banco Nación, el dólar oficial cerró a $1.465 para la venta, consolidando una tendencia bajista que se sostiene desde comienzos de la semana. En paralelo, el dólar blue también acompañó el movimiento descendente y se negoció a $1.505 en el mercado informal.
Entre los dólares financieros, el MEP operó en torno a los $1.471, mientras que el contado con liquidación (CCL) se ubicó cerca de los $1.509. Ambos mostraron descensos que reflejan una menor demanda de cobertura en moneda dura por parte de los inversores.
Desde enero comenzó a regir el nuevo esquema cambiario impulsado por el Gobierno, que reemplazó el ajuste fijo del 1% mensual por un sistema de flotación administrada con bandas móviles. Bajo este régimen, el tipo de cambio oficial puede moverse dentro de una franja que se actualiza según la inflación, con un rezago de dos meses, quedando así atado a la evolución del IPC que publica el INDEC.
En este marco, el Banco Central volvió a intervenir en el mercado y concretó otra jornada de compras. Solo en la primera quincena de enero, la autoridad monetaria ya acumuló adquisiciones por más de US$550 millones, lo que permitió reforzar las reservas internacionales, que alcanzan los US$44.646 millones.
El clima financiero también acompañó la baja del dólar. El índice Merval subió 1,4% y afianzó su tendencia positiva, mientras que los ADR de empresas argentinas que cotizan en Nueva York replicaron el comportamiento alcista. En tanto, los bonos soberanos operaron con subas y el Riesgo País descendió a 560 puntos básicos, acercándose al mínimo de 2026, registrado el pasado 2 de enero en 553 puntos.
Según Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, la desaceleración del tipo de cambio responde a un cambio en la dinámica de cobertura del mercado. La demanda de resguardo en dólares se canalizó en las últimas semanas a través del mercado spot, los contratos de futuros y los bonos dólar linked, lo que permitió absorber la presión cambiaria. El analista destacó además los elevados volúmenes operados tanto en futuros en A3 Mercados como en bonos atados al dólar con vencimiento en enero, un factor que contribuyó a descomprimir la demanda sobre el mercado cambiario.
En el frente financiero, el Tesoro logró renovar el 98% de los vencimientos inmediatos en la última licitación. Para ello, convalidó tasas cercanas al 50% anual en instrumentos de corto plazo y rendimientos superiores al 40% para plazos de hasta cinco meses. La operación permitió despejar tensiones en el corto plazo, aunque a costa de un alto costo financiero. En paralelo, el Banco Central compró US$47 millones en la última rueda y ya suma adquisiciones por US$562 millones en lo que va del año, reforzando el frente de reservas en un escenario de mayor calma cambiaria.




