Preocupación por la baja de donantes de sangre en la región

Dra. María Paula Chiocconi, responsable del Servicio de Hemoterapia del Hospital Zonal “Julio de Vedia”

En ‘Temprano para Todo’ (Supernova 97.9) dialogamos con la Doctora María Paula Chiocconi, responsable del equipo de Hemoterapia del Hospital Zonal ‘Julio de Vedia.

Habíamos leído un informe del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires sobre la baja en la cantidad de donantes que se venía dando. Nos referimos a nuestra provincia. ¿Esto es así, para usted como coordinadora del equipo de hemoterapia del Hospital Julio de Vedia?
Dra. María Paula Chioconi: “Sí, la verdad es que es así. Históricamente, la mayoría de las veces los donantes se solicitaban por reposición: si una persona necesitaba sangre, se le pedía que devolviera o buscara determinada cantidad de dadores. Eso ha bajado notablemente. Actualmente se está trabajando en lo que son las colectas y los donantes voluntarios. Sin embargo, en La Plata y el Gran La Plata hubo una disminución importante en la cantidad de personas que se presentan de forma voluntaria. Durante la pandemia y el período posterior tuvimos una muy buena cantidad, pero a medida que pasó el tiempo, esa cifra fue disminuyendo”.

¿Se sabe a qué se debe esta disminución?

“No sabemos bien el motivo. Muchas veces creemos que la gente se sumerge en la rutina de la vida diaria y se pierde un poco la perspectiva de que un familiar o uno mismo puede necesitarlo en algún momento. Con respecto a 9 de Julio y en toda la región, nosotros seguimos trabajando un montón con las colectas y los voluntarios. Hemos tenido buenos resultados, pero se reproduce lo mismo que pasa en La Plata: el número ha bajado en algunas colectas. Sobre todo lo vemos cuando vamos a los pueblos; antes había una participación más colaborativa de la gente y ahora vemos que eso ha ido mermando. De todos modos, seguimos haciendo campañas de concientización, dando información en escuelas y organizando colectas en colegios secundarios”.

El otro día me sorprendió la cifra de Naón. Si bien es una población más chica en relación a Dudignac o Quiroga, trece donantes me pareció bajo. Puede ser producto de estas situaciones que menciona, pero ¿hay algo determinante para que ocurra esto?

“Notamos que tiene que ver con complicaciones de la vida diaria. En los pueblos, por ejemplo, el año pasado tuvimos que suspender actividades por las inundaciones y la situación de los caminos, y este año estuvimos hasta último momento en la misma encrucijada. Yo creo que también la situación propia del lugar y la actividad laboral generan una preocupación que no permite a las personas ocuparse del otro. Venimos de estos últimos dos o tres años con una baja en la cantidad de donantes en los pueblos que está ligada a la situación económica, el estado de los caminos y un malestar generalizado en el país que se refleja en la disposición para colaborar. Espero que en algún momento esto se restablezca, porque los donantes se necesitan siempre y es la única manera de sostener el tratamiento para determinados pacientes”.

¿Ustedes realizan una entrevista previa al donante? De ser así, ¿hay muchos excluidos en esa instancia?

“Sí, hacemos una entrevista previa. Generalmente tenemos un porcentaje de exclusión muy bajo porque contamos con mucho donante voluntario e informado, que ya sabe cuándo no puede presentarse. Prácticamente el 100% de los donantes que se anotan y a los que les asignamos turno terminan donando. Puede haber alguna situación particular o un detalle que el donante omitió, pero la exclusión es mínima.
Así como tenemos baja exclusión, también registramos muy baja cantidad de estudios serológicos positivos (los análisis que se le hacen a la sangre para poder transfundirla con seguridad). Esto pasa porque son donantes repetidos que asisten dos o tres veces al año y uno los tiene en seguimiento. Es un logro maravilloso en la región, aunque no se refleje de la misma manera en La Plata, donde hay mucha más población y más requerimientos de transfusiones. Por eso está bueno que los medios de comunicación se interioricen en estos temas para que la gente se informe”.

¿Hay un seguimiento de aquellos donantes para lograr una habitualidad? ¿Es aconsejable que donen dos o tres veces al año?

“Lo que tratamos de pedir es que donen como mínimo dos veces al año para garantizar mayor seguridad en los estudios. Nosotros hacemos un seguimiento: si un donante ya cumplió con las donaciones necesarias en el año, le avisamos para que quede directamente para el año siguiente y le notificamos cuándo será la primera colecta”.

Entonces, no es solo la promoción masiva que hacen en los medios anunciando el lugar y la fecha —que generalmente son los miércoles—, sino que además se comunican directamente con los donantes habituales.

“Sí, exactamente. Tenemos un grupo de contacto, vamos difundiendo, nos comunicamos directamente y les solicitamos colaboración, incluso en el caso de algún paciente en particular.”

¿Hay algún punto que quisiera destacar que se podría mejorar o algún consejo para esta situación?

“Más que nada, que tengan en cuenta que los donantes siempre se necesitan y que es importante que todos colaboren. En 9 de Julio y en la región sanitaria a la que pertenecemos tenemos un sistema de donación voluntaria. En todo lo que depende de la Provincia de Buenos Aires, nosotros nos encargamos de acercar los certificados necesarios para los procedimientos, de modo que el ciudadano sepa que puede contar con donantes disponibles en caso de tener que ser intervenido aquí, en La Plata o en Junín, que son los lugares que dependen del Instituto de Hemoterapia”.

Antes se vivía una situación bastante dramática cuando alguien debía ser operado de urgencia o sufría un accidente, y se le exigía a la familia conseguir donantes corriendo. ¿Esas situaciones ya no existen?

“Exactamente, esas situaciones ya no existen más. Felizmente hoy tenemos donantes siempre disponibles ante una necesidad. Aunque en otros lugares sigan reclamando la colaboración de las familias para las cirugías, nosotros brindamos directamente el certificado e invitamos a la familia a donar de forma voluntaria, pero ya sin ese dramatismo de tener que salir corriendo a conseguir 15 o 20 donantes”.

¿Este modelo es propio de la Provincia de Buenos Aires?

“ Sí, es propio de la provincia. Venimos trabajando en la región desde hace unos 7 u 8 años. A partir de 2019 dejamos de utilizar el balance de reposición (devolver lo que se usó) y pasamos a trabajar al 100% sobre la donación voluntaria y las colectas externas de sangre. Salimos del hospital para acercar la donación a la comunidad”.

Mencionó varias veces el término «voluntario». ¿Existe algún método obligatorio en el país?

“No, en realidad por ley se dejó de solicitar la donación de forma obligada. A nivel mundial se sabe que trabajar con donantes voluntarios es la mejor opción porque brinda mucha más seguridad a la hora de la transfusión. Además, el hecho de hacer colectas externas nos permite acercarnos nosotros a la población y no al revés. Mucha gente tiene aprensión de ir al hospital porque asocia el lugar con la enfermedad, y el donante de sangre es una persona sana. Acercarnos nosotros genera una situación totalmente distinta y más cómoda”.

¿Hay riesgos de que aparezca alguna sorpresa, como un donante portador de alguna enfermedad? ¿Cómo se analiza esa sangre?

“ Generalmente no nos pasa. De todas formas, la detección de enfermedades se realiza analizando absolutamente toda la sangre extraída en La Plata”.

Pensando en el panorama de otras regiones de la provincia o del país, ¿sabe si se manejan con este mismo sistema?

“ Depende del lugar y de la cercanía. Por ejemplo, los profesionales de Córdoba también tienen este sistema de colectas ambulantes. La verdad es que un montón de provincias están trabajando de esta manera para tratar de lograr que la totalidad de los donantes sean voluntarios”.

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