
Por Ing. Agr. / Paisajista Florencia Céspedes
Se aproxima el otoño y con ello la caida de las hojas en las especies anuales y la poda de los árboles. En verano las plantas nos regulan la temperatura gracias a la sombra que brindan y su transpiración, fijan dióxido de carbono liberando oxígeno purificando el aire. Disminuyen la velocidad del viento y amortiguan el efecto de las lluvias intensas gracias a la Copa. Sirven también de refugio para la fauna cómo se ve en la foto.
El deterioro cultural hizo que hoy se cuestione su presencia en veredas, por tomar a las hojas como basura, pudiendo hacer compost con las mismas. La ausencia de personal calificado se suma a las decisiones equivocadas a la hora de ver que planta y como podar. Se busca bajar la altura por posible riesgo de caída o para que sus hojas no tapen canaletas, sin considerar la especie. El Fresno Rojo se está imponiendo ya que se lo está vendiendo como no levantador de veredas, sin considerar el manejo de su copa voluminosa una vez adulta. Se la poda con un corte tasa y la respuesta de las plantas jóvenes es aumentando el número de ramas axilares siendo de muchos centímetros ese crecimiento anual, agravando en problema.
La falta de sombra perjudica veredas, pavimentos, aberturas. Las ramas que se mandan a un basural llevan gran porcentaje de agua y fueron transportadas usando combustible fósil. Ante está situación, lo importante es asesorarse bien ante la toma de una decisión tan importante que puede reducir la vida de una especie que dura muchos años en la naturaleza si es bien manejada.





