
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la inflación en Argentina durante el primer mes de 2026 alcanzó el 2,9%, una cifra que no solo supera las expectativas del gobierno de Javier Milei, sino que también marca el registro más alto de los últimos ocho meses. Con este dato, la variación interanual se sitúa en un 32,4%, consolidando una tendencia alcista que el equipo económico no ha logrado perforar desde mediados del año pasado.
El informe técnico, difundido este martes, llega en un clima de alta tensión institucional tras la renuncia de Marco Lavagna, quien fuera el director del organismo. Su salida se produjo tras discrepancias directas con el Poder Ejecutivo sobre la implementación de una nueva metodología para medir los precios. El ministro de Economía, Luis Caputo, quien había vaticinado una cifra cercana al 2,5%, justificó la postergación de los cambios metodológicos argumentando que las reformas estadísticas deben realizarse cuando la «desinflación» esté consolidada, algo que el Gobierno ahora proyecta para el segundo semestre del año.
El rubro que lideró los aumentos en enero fue el de Alimentos y bebidas no alcohólicas, con un incremento del 4,7%. Este ítem tiene un impacto desproporcionado en los sectores más vulnerables de la sociedad y es el principal factor de presión sobre la canasta básica. Detrás se ubicaron los servicios de Restaurantes y hoteles con un 4,1%, impulsados por la temporada turística de verano.
La repercusión en los mercados fue inmediata. El riesgo país experimentó un leve ascenso y el índice Merval cerró a la baja, reflejando la cautela de los inversores ante una inflación que parece resistirse a la baja. Para muchos economistas, el problema radica en la «ancla cambiaria»; el Gobierno mantiene el dólar oficial bajo un control estricto, lo que genera una apreciación del peso que, aunque ayuda a contener algunos precios, acumula tensiones en la competitividad externa. Desde el arco político, las críticas se centraron en la falta de transparencia percibida tras el relevo en la cúpula del INDEC. Mientras el oficialismo asegura que el proceso de desinflación sigue su curso —aunque a un ritmo más lento—, las consultoras privadas han comenzado a corregir al alza sus proyecciones para el resto de 2026, estimando que el año podría cerrar con una inflación acumulada superior al 22%.
El desafío para la administración Milei en los próximos meses será demostrar que el dato de enero es un «bache» estacional y no el inicio de un nuevo ciclo de aceleración de precios, en un contexto donde el consumo interno muestra signos de enfriamiento y la paz social depende, en gran medida, de la estabilidad de la góndola.




