
Tras el desastre que fue el 2025, el sector rural ve que llueve y aparece nuevamente el fantasma de la inundación. Las lluvias recientes no solo han devuelto el agua a los campos, sino que han dejado al descubierto una crisis estructural que, lejos de ser resuelta, parece haberse enquistado en la gestión pública. Algo que estuvo, nunca se fue.
La Sociedad Rural de 9 de Julio emitió un comunicado que titula «La emergencia no terminó, la inacción tampoco», en el cual pone de manifiesto su posición.
En el mismo resalta que: “2025 fue un año complejo para todo el sector rural. Una inundación de magnitud catastrófica nos sorprendió y dejó al descubierto una realidad que no puede explicarse por una sola causa.Cuando ocurre un desastre, siempre confluyen múltiples factores. En este caso, la cantidad de agua caída fue excepcional, la infraestructura de caminos no estaba preparada para un evento de esta magnitud, y la estructura municipal ya mostraba debilidades incluso para condiciones normales. A todo ello se sumó una política atravesada por intereses sectoriales y personales en los ámbitos nacional, provincial y municipal. El resultado fue un verdadero cóctel para una tormenta perfecta. No hubo un único responsable: fue la suma de todas las variables. Lejos de haberse superado la emergencia, en los últimos días las lluvias volvieron a hacerse presentes, confirmando que las condiciones que provocaron el desastre siguen intactas. El agua vuelve a encontrar al distrito en el mismo estado de vulnerabilidad: sin obras estructurales, sin maquinaria suficiente y sin un plan claro que marque un horizonte en el tiempo.
No se trata ya de un episodio aislado, sino de una crisis que se repite y se agrava. Bajamos momentáneamente la fiebre, pero la infección nunca fue tratada. La falta de capacidad operativa y de conducción política sigue siendo evidente. Para agravar aún más la situación, se acerca 2027, un año que muchos observan desde intereses personales, mientras los problemas de fondo permanecen sin resolverse y la población vuelve a sufrir las consecuencias.
Cansados de recorrer pasillos, asistir a reuniones y escuchar promesas sin resultados, desde nuestra institución decimos basta. Necesitamos hechos concretos y urgentes. El tiempo para dialogar sin decisiones ya se agotó: hoy la situación exige acción inmediata. Este llamado es para todos los poderes del Estado, tanto ejecutivos como legislativos.
Los pedidos de informes han demostrado ser insuficientes y meramente discursivos. La falta de recursos económicos ya no puede seguir siendo una excusa. Esperamos que, de una vez por todas, se piense en Nueve de Julio y en su gente, dejando de lado las ambiciones personales”.




