Mujeres Rurales

Por Patricia Gorza

Esta semana una de las tantas noticias que pasó desapercibida entre los cánticos de aliento a la selección argentina de futbol, fue cinco diputados de la coalición oficialista Cambiemos presentaron un proyecto de ley para crear el Consejo Consultivo de las Mujeres Rurales (Comur) bajo la órbita del Instituto Nacional de las Mujeres (Inam).

La iniciativa pretende “que el Estado nacional cuente con un organismo que le permita obtener información pormenorizada, exhaustiva y actualizada de la situación en la que se encuentran las mujeres rurales de nuestro país, para luego evaluar la misma y contar con los insumos requeridos para la formulación, implementación y evaluación de políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida de dicha población, promoviendo la igualdad de género y de oportunidades en el ámbito rural”. El financiamiento del Comur deberá provenir –señala la iniciativa– de “la Ley de Presupuesto General de la Administración Pública (Nacional) de cada ejercicio”.

La necesidad de crear organismos se ha convertido en un vicio estatal que trasciende ideologías, partidos políticos y planes de gobierno. En este caso la excusa son las Mujeres Rurales, mujeres que saben muy bien lo que significa el esfuerzo y la lucha por sobrevivir en un ambiente que muchas veces resulta hostil, donde como en cualquier otro rubro a veces el ser mujer requiere un doble esfuerzo para lograr el mismo reconocimiento, pero si hay algo que tienen claro las mujeres rurales, es que no necesitan que se cree ningún organismo para salir adelante. Todo lo que necesitan las mujeres rurales existe.

Lo que no le permite a una mujer desarrollarse en el medio rural es la falta de caminos, solamente quien lo padece sabe la angustia que genera esta situación, cualquier tormenta se vuelve un drama si hay que salir del campo por una emergencia, no tener caminos rurales óptimos pone en riesgo la salud de la población rural. A la hora de decidir vivir con la familia en el campo éste es uno de los temas principales.

Lo que no le permite a una mujer desarrollarse en el medio rural es el pésimosistema de comunicaciones que deja de funcionar ni bien nos alejamos un poco de los centros urbanos. Nos hablan de conectividad cuando muchas veces para poder realizar una llamada telefónica hay que subirse a un molino.

La ruralidad no cuenta con la posibilidad de tener una educación para sus hijos que no sea del siglo pasado. Hemos visto escuelas rurales donde en su momento llegaron las computadoras del plan integrar, y la posibilidad de tener internet es nula. Y no estamos hablando de escuelas perdidas en el monte Chaqueño, ni un paraje de la cordillera, son escuelas de la Pcia de Buenos Aires que en algunos casos no están a más de 25km de la ciudad cabecera.

Si vamos a hablar de mejorar la calidad de vida de las mujeres no es necesario crear ningún organismo. Todo lo que se necesita existe y está bajo la órbita de Ministerios, secretarías, subsecretarías, direcciones subdirecciones etc…

Cuando estos temas estén resueltos, recién ahí podemos hablar de todo lo demás y seguramente con caminos, conectividad y educación los actuales índices mejorarían sustancialmente. En nuestro país solo el 12% de los establecimientos de producción agropecuaria son dirigidos por mujeres, sin embargo las mujeres Agrónomas superan el 50% en las empresas institucionales y el 48% de las profesionales del agro. Eso indica claramente que cuando las condiciones están dadas el desarrollo dentro del medio las mujeres lo hacen solas, no se necesitan organismos ni proyectos llenos de fundamentos teóricos proyectados y discutidos en una oficina del Anexo del Congreso Nacional.