Vísperas del año nuevo chino número 4649

Es lunes. Contrariamente a la mayor parte de la población, mi día franco semanal (soy empleada gastronómica en la empresa familiar) es el día lunes. Por esta razón, y otras, puedo en este momento estar sentada frente a la pantalla de mi computador, escuchando mi disco preferido de Van Morrison –sí, Veedon Fleece, claro – y saboreando los deliciosos beneficios de la yerba…mate, que por cierto, la tomo bien amarga y en porongo y en silencio y solitud, que no es lo mismo que en soledad, que tiene connotaciones melancólicas.

Desde que entreabrí los ojos, supe qué actitud debería yo tener a lo largo del 2019 para sobrevivir al cerdo – chancho –  jabalí que comienza mañana en la cosmología china. Soy serpiente y el cerdo es mi opuesto, lo que quiere decir que la “voy a tener que remar”… en dulce de leche, vestida de esquimal y subida a un paddleboard… ¿Más aún? [Inserte aquí el emoticón de facepalm: mano abierta sobre la cara como muestra de exasperación].

La primera idea brillante que se me vino a la mente fue la de escribir alguna pelotudez al diario (“Llamado a la Solidaridad”) y pedir dinero (o contactos) a la población para poder rajarme al exterior y vivir una vida diferente/decente. Ser empleada gastronómica no me estaría sirviendo para alcanzar ese propósito… ni ningún otro, por cierto, pero eso es tema para otro ensayo. Nos concierne ahora la llegada del año nuevo cerdo.

Actitud positiva, actitud positiva, actitud positiva, actitud positiva, actitud positiva, actitud positiva, me repito una y otra vez a modo de mantra. El puerco no es generoso. Ni siquiera lo es con sus mejores amigos (son tríadas las compatibilidades chinas): el gato – conejo – liebre y la cabra – oveja. Me gustaría hacer un comentario al margen en este momento, para explicar la razón de los guiones entre animales y es porque depende del área china, territorios muy vastos, la denominación que se elige para referirse al mismo animal. Como dijo el filósofo Gottlob Frege cambia el sentido si decimos “el lucero del alba” y “el lucero vespertino” pero no así la referencia, Venus, en ese caso. Lo mismo dicen los paisanos en el campo: “no me des gato por liebre”. Lo que no hace más que reforzar las similitudes entre esos animales (gato – conejo – liebre, cabra – oveja, chancho – jabalí – cerdo) para la cosmovisión de las diferentes culturas. Me pegó el mate. Actitud positiva, actitud positiva, actitud positiva

Ya pasó una hora. Me voy a lijar el techo de mi próxima vivienda. Lo más importante para sobrevivir este año va a estar relacionado con adornar, embellecer y disfrutar del chiquero -del hogar- y de la familia (de sangre o elegida). Vamos a tener que meter la mano en la tierra y revolcarnos entre el barro y la mierda. Podemos elegir entre llorar nuestros destinos porque el barro no nos gusta para nada o podemos sacar a relucir nuestro lado más Woodstock del ’69 y revolcarnos psicoactivados entre mares de gente, risas y orgías.

Mañana me compro botas de goma, me apunto al curso de permacultura, al de batik y a clases de yoga con gong!

La Loba Esteparia

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