Ulises y el Capital Social

(Por Lic. Hugo Enrique Merlo)

Estimado lector, hemos comentado en reiteradas oportunidades sobre la necesidad de recrear el Capital Social como base para el desarrollo de nuestra ciudad. Y lo definimos como aquellas relaciones entre los agentes de cambio que, para decirlo simple, pueden sentarse en una mesa y definir algunas cosas, es decir agrupar voluntades en alguna cuestión de interés para la ciudadanía, en términos de crear empleo y aumentar la riqueza.  Esto incluye a gobierno, cámaras, colegios profesionales, etc., que puedan modificar la realidad de común de acuerdo para hacer una ciudad donde cada vez sea ¡más lindo vivir!

Pero charlando con amigos, empiezo a detectar que existe un prejuicio con respecto a la voluntad de diferentes instituciones de sentarse en una mesa y ser creativos, innovadores y aportar su esfuerzo. Diría que “cada uno cuida su quintita”, obviamente algunos lectores podrán decir esto no es así, y pensar todo lo contrario. Yo mismo, alejado mucho tiempo de mi ciudad, aunque ligado siempre de alguna manera, soy bastante escéptico con respecto a esa afirmación.

Cuando alguien propone que un estado de cosas es deseable y no existe y quiero que exista porque sería beneficioso para la sociedad, conviene hacerse la pregunta de por qué estarían interesados aquellos necesariamente involucrados en llegar a hacer existir ese estado de cosas, en comportarse de la manera exigida para que ese estado exista. Si dependiera solamente de mi voluntad, la respuesta es obvia…pero desde el momento que hacer una cosa depende de múltiples voluntades, la pregunta se torna válida.

Esto se dirime entre racionalidad e irracionalidad, o si o no, pero existe una tercera situación que da la noción de racionalidad imperfecta, que tiene su origen en la RACIONALIDAD Y LA VOLUNTAD, y se la designa como debilidad de la voluntad. Es esa situación cuando estamos convencidos que tenemos que dejar de fumar porque sabemos que nos hace mal, que nos trae consecuencias negativas presente y futuras, entonces el comportamiento racional debería ser dejar de fumar inmediatamente. Sin embargo la voluntad débil, hace que me comporte irracionalmente y no deje de fumar. No obstante, son cosas distintas, la irracionalidad es irremediable y, en cambio, una racionalidad teñida con voluntad débil, puede superarse.

Hasta acá llegué para decir que el concepto de Racionalidad Imperfecta nos permite tener en cuenta que en la realidad práctica existen puertas llenas de alternativas y posibilidades, que si lo pensamos en términos de la dicotomía de racionalidad e irracionalidad no tendría cabida.

Entonces la formación Capital Social podemos vislumbrarla en estos entornos, en las concertaciones entre los agentes de cambio, donde más allá de para qué, surge como problemático el porqué del comportamiento de los actores.

Ulises y el canto de las sirenas es el paradigma de Racionalidad imperfecta. Ulises sabe que si sigue el canto de sirenas su destino es el naufragio y la muerte de sus hombres. Comportarse racionalmente es no hacer caso del canto, pero sabe que su voluntad no es lo suficientemente fuerte como para evitarlo. Nace entonces la concepción de una estrategia, que la racionalidad y voluntad débil pueden concebir. Bien es sabido que, ante esta situación, Ulises burló a las sirenas pidiéndole a sus hombres que lo ataran y que todos se taparan los oídos con cera, de tal manera que no escucharan el canto de las sirenas y también sus súplicas para que lo desataran.

Esta es una estrategia de auto-atamiento, esto se define así, a sabiendas que en determinado momento su voluntad será débil, y llegado el caso actuará bajo los dictados de irracionalidad, Ulises (cualquiera de los agentes de cambio) decide actuar previamente bloqueando la debilidad de su voluntad, inhibiendo la contradicción cuando llegue el momento.

La formación de Capital Social debe ser tal que se generen las acciones que no nos permitan escuchar el canto de las sirenas, objetivamente los agentes de cambio de un proceso de desarrollo local deben buscar estrategias de auto-atamiento que no les permitan responder al canto de las sirenas. ¿Se entiende no?