¿Porque no duermo?

No existe un número de horas reglamentarias. Depende de muchos factores, como la edad, actividad y sobre todo, de las características personales. Pero se puede considerar que menos de 7 horas es poco para un deportista. Más importante de dormir mucho es dormir bien. Con independencia de las horas q duermes, se puede decir que padeces insomnio si te  cuesta conciliar el sueño, te despiertas con frecuencia durante la noche y tienes dificultades para volver a dormir, te despiertas sin motivos más temprano de lo habitual y en general si no tienes un sueño reparador y sientes que no descansas lo suficiente durante la noche.

Dormir es esencial para la salud física y psicológica. Es una de las claves para el rendimiento deportivo e imprescindible para mantenerte en forma y saludable. Un sueño adecuado puede ayudarte incluso a perder peso, o recuperarte de una enfermedad o lesión.

Así que si tienes problemas para dormir…,¡¡no te duermas!! Algunos de los motivos, causa para no dormir bien, pueden ser de fácil solución, otros requieren la atención de un profesional médico si se prolongan en el tiempo.

Cuando dormimos, lo hacemos de diferentes formas en cada momento de la noche. Uno de los sueños más importantes es el llamado sueño de movimientos oculares rápidos, (REM), durante en que el cerebro está muy activo, es cuando soñamos. Entras y sales de este tipo de sueño en varios periodos  durante la noche.

Para los deportistas es especialmente importante “el sueño ÑO REM”, durante el que nuestro cerebro está inactivo, porque en él se producen procesos necesarios para la mejora deportiva, ya que existe gran cantidad de actividad corporal, las hormonas son liberadas en el flujo sanguíneo y los tejidos de nuestro organismo son reparados tras el desgaste del día previo. Es imprescindible para asimilar el entrenamiento ya que aumenta el riego sanguíneo a los músculos y la secreción de hormonas del crecimiento.

Las preocupaciones: a veces son simples proyectos o tareas pendientes. Pero terminan por desvelarte.

El estrés: Cuando nos sentimos en peligro se dispara un mecanismo ancestral que prepara nuestro cuerpo para protegerse, luchar o huir ante un peligro. La falta de descanso reparador aumenta la sensación de amenaza, así que cada vez duermes menos y estas más estresado.

Acostarse con hambre: El hambre es uno de los mejores estimulantes naturales y te mantendrá toda la noche en vela. Una dieta hipocalórica o desequilibrada te dejara sin energía y no podrás dormir bien.

Cenar demasiado o demasiado tarde: Las cenas copiosas, o muy grasas no son recomendables porque tu cuerpo tendrá que realizar un gran esfuerzo para digerirlas, lo que impide descansar correctamente.

No te has cansado físicamente: una interminable jornada laboral puede parecer agotadora, pero si no le has dado a tu cuerpo la acción que necesita, puede te cueste dormir. Después de un buen entrenamiento, entrarás más fácilmente en un sueño profundo

Estás demasiado cansado: entrenar mas no es entrenar mejor. El cansancio extremo, el agotamiento, el dolor muscular son enemigos del sueño. También a nivel neural.

Entrenar demasiado tarde: El entrenamiento nocturno provoca gran respuesta metabólica, nos ayuda a quemar más grasas y aumenta los niveles de energía y rendimiento físico.

Cambios de rutina: Desde que somos bebes todos tenemos una rutina que nos prepara para el sueño. Salir de él puede provocar desequilibrios físicos, hormonales, metabólicos…

Alteraciones de los ritmos de sueño: Nuestro organismo obedece a ritmos biológicos que determinan las pautas de sueño y vigilia.

Factores externos: Los ruidos, una temperatura inadecuada, ronquidos, el calor, frio, exceso de luz…

Un buen colchón y almohada son fundamentales.

Ansiedad por dormir.

Trabajar o ver la tv en la cama.

Problemas respiratorios.

Dormir demasiado durante el día.

Sustancias que afectan al sistema nervioso central

Una mala postura.