Planeando el Mundial

Parte del equipo argentino de vuelo a vela aterrizó en 9 de Julio para una de sus reuniones preparatorias de cara al Mundial del año próximo en Francia.

(Por Juan Manuel Jara)

Saber que existe un avión planeador es algo común. Menos común es saber que pilotear uno se denomina vuelo a vela. Pero quizá conocer que esta disciplina tiene su campeonato Mundial cada dos años y que hay una Selección Argentina que participa con continuidad desde hace casi 15, sin duda a más de uno le llamará la atención.
El sábado pasado, parte de ese seleccionado estuvo en el Aeroclub de 9 de Julio, en uno de sus encuentros mensuales preparatorios de cara al Mundial que disputarán en Francia en agosto próximo. Santiago Berca, uno de los pilotos, cuenta que “nos vamos juntando, rotando, para que a todos nos quede igual de lejos y aprovechar para conocer clubes. También es una manera de promocionar la disciplina”.
Siete fueron los pilotos del equipo nacional que llegaron a nuestra ciudad desde sus lugares de residencia. Lucas y Damián Goldezweig junto a Santiago Berca viajaron desde Rosario. Maximiliano y Sebastián Luengo de América. Mucho más a mano les quedó el punto de encuentro a Matías Lanzetti de Bolívar y al juninense Manuel Darraín. Son parte del equipo nacional. El objetivo es llegar lo mejor preparados posibles a Francia en 2020.
El de 2006, en Suecia, fue su primer Mundial. Once veces campeón argentino y dos veces campeón sudamericano, Damián Goldenszweig vuela desde los 15 años y compite desde los 19. A los 25 representó a la Argentina por primera vez y ahora, con 40 recién cumplidos se prepara para su octavo mundial.
SEMANARIO EXTRA: ¿Cómo es la competencia en un Mundial?
DAMIAN GOLDENSZWEIG: En Francia se competirá en seis categorías, con dos pilotos por país en cada una de ellas. Las técnicas de vuelo son diversas. A nosotros en general nos gusta volar en equipo. Si bien los resultados son individuales, la cooperación que se genera en el vuelo en equipo, la sinergia entre los pilotos, que son dos aunque a veces se vuela de a tres pero es más difícil, es más divertido y da sus frutos, requiere mucho entrenamiento y el resultado es muy satisfactorio. Lo que nosotros hacemos en competencia son carreras de velocidad. En un campeonato, si lo comparamos con un rally que el que cada día hay un prime, en el nuestro cada día hay una carrera con la diferencia que nosotros no conocemos el circuito, que varía en función de la meteorología. Nos enteramos del mismo por la mañana en el briefing de pilotos. Por ejemplo, si el Mundial fuese acá, la prueba del día podría ser ir a Junín, de ahí a San Andrés de Giles y volver. El que la hace más rápido gana. Lo que genera el volar en equipo, con buena comunicación, es que uno va ayudando al otro y así mejora el resultado final de las dos partes.
Santiago Berca es rosarino como Damián, ambos son del mismo aeroclub y eso les facilita el entrenar juntos ya que son dúo de competencia. Va por su tercer mundial. Comenta que “lo bueno de estos encuentros son, por un lado las charlas para los pilotos del aeroclub y por otro coordinar cosas de logística de cara al Mundial, por ejemplo, alojamiento, alquiler de planeadores y demás”.
Alquiler de planeadores. Como la gran mayoría de los deportistas son de Europa, los mundiales mayormente se realizan en el viejo continente. “Llevar un planeador de Argentina a Europa es prohibitivo”, explica Berca, “pero es parte del deporte adaptarse y tener la agilidad de hacerlo rápido”.

SE: ¿Cuál es el nivel de Argentina en relación al resto?
DG: Los conocimientos en general son muy similares. Van los mejores de cada país. El conflicto más grande que tenemos nosotros es poder entrenar en un nivel alto de competencia como lo tienen los europeos.
El vuelo a vela depende de las térmicas que se generan y la época de vuelo es primavera – verano. En marzo se corta la temporada de vuelo. Pero cuando van a competir a Europa, los nuestros están con el calendario invertido, porque se disputan en agosto, septiembre, con los europeos volando a pleno y los argentinos recién saliendo del parate invernal. Cuando en 2013 el Mundial se disputó en nuestro país, el viento fue a favor. Varios campeones en distintas categorías y la mejor clasificación a nivel país. Volamos de local.
Eso fue una ocasión diferente. En general, la competencia es en cielos europeos. Y los argentinos deben alquilar aviones en el lugar. Cosa que molesta a más de uno porque “los pilotos de planeador somos muy quisquillosos” sentencia Damián sin ponerse colorado.
SE: Por ejemplo, ¿en qué cosas sos quisquilloso?
DG: Cuando preparo un planeador para una competencia le dedico muchas horas a la preparación de los instrumentos, a la comodidad en la cabina, al paracaídas. Pasamos muchas horas en el aire. En un campeonato a veces son 60, 70 horas por semana compitiendo. Hay días que estamos 6 horas en el aire y hay que estar cómodo. Cuando vamos a un Mundial, llegamos una semana antes y en ese tiempo nos tenemos que adaptar a la zona, al planeador, al instrumental y, a veces, nos quedamos cortos. Ese creo es el escollo más grande que tiene el equipo argentino, pero el nivel es bueno.

Ambos pilotos coinciden que la meta mas real es ser Top Ten. Es donde se puede aspirar a estar. Y así lo hicieron saber el sábado que pasaron por el aeroclub de 9 de Julio junto con sus colegas locales.