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domingo, 25 febrero, 2024

“Monte Nativa”: La cooperativa que se hace eco desde misiones a todo el país

(Por Mónica Gómez)

El valor del cooperativismo es casi como una moraleja de la filantropía. Llegar a un espacio donde se puede compartir, proyectar, charlar, debatir y consensuar es el ideal de una construcción laboral, de un mundo más justo. Sus bases se cimientan desde la solidaridad,  igualdad, equidad y  ayuda mutua conformando un modelo participativo y democrático. Motivar al otro, sumar ideas y plasmarlas es muchas veces una dificultad si se lo practica como una utopía individual, y ahí recurrir a estos espacios  nos lleva a trabajar en conjunto para lograr los sueños de cada uno, en forma colectiva. Cuánto miedo le perderíamos a los desafíos si nos encontramos codo a codo con aquel que está en la vereda de enfrente caminado hacia el mismo lado y lo invitamos a unirse a nuestro espacio. Cuán ligero se nos haría el andar si tiramos juntos en  la misma dirección, sosteniéndonos con fuerza y ayudándonos entre todos. Es totalmente necesario sentir el respaldo de otros y formar parte de un motor de trabajo en conjunto. No olvidemos de nuestra naturaleza como seres humanos, esa cooperación perfecta de sistemas que nos permite vivir.

Se dice que la naturaleza es sabia y este modelo es un ejemplo de ello. En la charla con Matías Bertone de MONTE NATIVA pude dilucidar esa característica instintiva que los condujo a él y al  grupo de trabajadores que llevan adelante el proyecto, a que hoy sea una marca latente. La construcción de esta sinergia se fue dando a partir de la necesidad de la agrupación, cubriendo los menesteres técnicos de producción y haciendo una apuesta mayor a la imagen de los productos que se generen en la cooperativa. Son pequeños productores que pertenecen a la zona de El Soberbio en Misiones y convergen en esta propuesta para respaldarse en la visibilidad e impacto de su producción agroecológica. Tiene un espacio determinado para el proceso posterior a la cosecha, que les aporta el valor agregado de cada producto, la industrialización o las variantes a las que se somete  cada producto que los cooperativistas acercan. Como es el caso de la cúrcuma, la cual se muele y envasa para la venta, el embalado y fraccionamiento de los porotos, la yerba mate o el azúcar mascabo y la elaboración de nuevos productos como los caramelos de jengibre. Estas son  escamas del tallo que se caramelizan para conservar sus nutrientes y fomentar una nueva manera de adicionarlos a nuestra dieta. Desde sus inicios allá por 2014, Matías junto a todos los que conforman MONTE NATIVA, tanto en producción  como en las chacras, son un equipo que se ha ido transformando bajo las necesidades de todos. La comercialización en estos momentos es por envío y tiene un alcance nacional del cual se sienten muy orgullosos ya que lo viven como una respuesta al arduo trabajo que llevan adelante. Antes de la pandemia también se podían encontrar sus productos en ferias locales, provinciales y en algunas exposiciones para actividades turísticas. Aun así lo fuerte de la locación que tienen como estación de la cooperativa son las capacitaciones y los cursos de agricultura agroecológica,  no solo son un modelo de producción sino que también son referentes en uso y fomento de las prácticas agrícolas sustentables. Se nuclean como un espacio de capacitación, de encuentro con otras cooperativas, y se establecen técnicas y procedimientos que son amigables con el medio ambiente; bajo las experiencias de los productores que marcan esta forma de producción como una modalidad de vida. Se rigen por el intercambio de saberes, lo cual ayuda a reconocer al otro, sus inquietudes, a nutrirse como cooperativa y los convierte individualmente en  productores soberanos. Esta vibra joven de productores que se embarca  con alternativas sustentables y con una necesidad imperiosa de hacer valer el trabajo de quienes proveen el alimento desde la tierra, se ve desde la imagen de la marca como cooperativa hasta los spot y los audiovisuales que los representan. Matías hace causal del mérito y la finalidad de dar con un impacto social a la impronta visual que tiene a dos personas,  Eugenio Costa y Daniel Perez.  Dos ilusionistas de la fotografía y la edición que tienen una sensibilidad innata para contar con imágenes el trabajo que se desprende de la naturaleza de este monte vivo, instando a que las nuevas generaciones de productores encuentren alternativas y variables que sean modernas y con impacto visual, ya que según él, hay un gran vacío de la juventud agraria y a eso se busca desafiar, a sumar ideas, perspectivas y a que puedan encontrar una alternativa de vida sostenible con una preservación del espacio y remuneración soberana. El modelo replicado que establece como fundamento de la cooperativa es el de la agricultura sintrópica, un modelo sustentable de producción de alimentos y regeneración del suelo. Estos  procesos agrícolas se asemejan a los procesos naturales, tanto respecto a su función como a su dinámica. Abarcan  una serie de acciones completamente conscientes cuyo fin es el de potenciar una reestructuración, el equilibrio y la aceleración metabólica de un sistema concreto. También conocidos  como sistemas agroforestales son parte de una  agricultura orgánica, que pone el foco en maximizar los procesos productivos. Los sistemas están en una constante cooperación de procesos de vida y con este concepto de amor incondicional, las uniones se van sucediendo en un proceso dinámico continuo, en lo que se conoce como sucesión natural de especies.

Las cooperativas reproducen este modelo de asociaciones y organizan una actividad en conjunto para un lucro en común. Es un espacio en donde, cada miembro es abordado desde una concepción de núcleo familiar, representan no solo a un número de producción, son familias que se apoyan y acompañan ante la necesidad de producir con una llegada certera a los consumidores, otro eslabón más de esta cadena solidaria.

 

La receta de hoy es una de los productos que se preparan y ofrecen desde la cooperativa MONTE NATIVA

 

GENGIBRE ACARAMELADO

Ingredientes:

  • Jengibre 1 unidad
  • Agua 500 cc
  • Azúcar 250 gr.

Procedimiento:

Cortas el jengibre en láminas de un milímetro de ancho, se hierve unos 10 minutos, se cuela se le hace un lavado. L o cocinas con azúcar, va a largar más agua, se va a hervir por una hora y media, hasta que se seca y se toma una consistencia dura. Dejar secar en una seco o en una bandeja untada con aceite para que no se pegue y luego que tomo una consistencia dura y cristalina, embazar para mantenerlo fresco para su posterior consumo.

Mónica Gómez

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