Luján: Un espejo de cómo pega la crisis en el interior

Un jubilado que revuelve la basura en busca de alimentos y algo para vender. Un comedor con el gas cortado por falta de pago, a pesar del fallo judicial que lo prohíbe. Un intendente insensible incapaz de pararse frente al estropicio social que la crisis provoca en el distrito que administra.

Nacido en Tapalqué, provincia de Buenos Aires, José llegó a Luján con la intención de trabajar: “Quiero poner una parrilla al paso”. Pero las cosas, indudablemente, no le salieron como preveía. Por eso, debió tomar esta decisión extrema “para vender porque no tengo un mango. Con esto que separé, me hago unos pesos llevándolo a la Quema”, le contó al periodista de El Civismo.

En el medio de la charla, una camioneta blanca frena delante de los contenedores. De allí desciende su conductor que deja un cajón de madera con frutas y verduras desechadas de algún comercio. Rápidamente, capta la atención del hombre, que separa algunas naranjas a punto de pudrirse.

“Soy chofer de larga distancia internacional. Mal jubilado porque dos patrones me aportaron 11 años y me terminé jubilando con una moratoria. Estoy atado de pies y manos porque no entré en la Reparación Histórica ni nada. Cobro la mínima, 9.000 por mes, no me alcanza para nada. Entonces tengo que hacer otra cosa. Robar nunca robé. Si hubiera robado tendría plata”, afirmó en diálogo con El Civismo Digital.  

“Gas en cuotas”

En tanto, en el centro barrial El Rinconcito del Padre Varela, desde el lunes pasado no pueden servir la merienda, un servicio que brinda a los chicos del barrio, además de apoyo escolar y contención, porque la empresa Naturgy le cortó el suministro del gas por una factura adeudada. Desde el Municipio, el Intendente de Cambiemos, Omar Luciani, sólo propuso una financiación de la factura que supera los 10 mil pesos.

Así lo confirmó la referente y responsable del lugar, Graciela Cordero, que según detalló, en noviembre del año pasado le llegó una boleta de 10.839,74 pesos. A pesar de que había iniciado un reclamo por tan alto monto, y por el fallo de la Justicia que el año pasado ordenó a las empresas prestatarias del servicio público de gas de todo el país suspender los cortes de servicio por falta de pago.

Insensibilidad

“Vinieron todos los nenes y los tuve que mandar de vuelta”, sostuvo Cordero a El Civismo. “Esa factura de noviembre yo la estoy peleando, pero me lo cortaron igual”, agregó. Por otra parte, dijo que “el viernes le cortaron la luz a dos personas discapacitadas de mi barrio. Es una barbaridad”.

“Con la agudización de la crisis económica, se incrementó la cantidad de niños que asisten al centro barrial: “De 30 chicos pasamos a 102 -afirmó-. La gente no tiene para comer y no se dan cuenta. Los chicos no pueden tomar la leche ni les podemos cocinar cuando no hay”, señaló Graciela.

Antes “era otra cosa”

“En esta época es mucho lo que tenemos que abarcar. Antes no nos pasaba tan así. Nos divertíamos más, con trabajos de plástica, teatro, pulseritas, hasta los llevé a los chicos hace dos veranos a una quinta. Era otra cosa. Ahora todo es para contener y asistir, lo más esencial. El hecho de no poder ir a tomar la leche al merendero, los chicos lo sufren como yo. Ellos igual se quedan, igual vienen, igual están. El tema es que es injusto”.

Por eso, pidió que “se pongan un poco en la piel de los demás, en la piel de los vecinos de los barrios. Son tarifas altísimas. Para ellos no debe ser nada 11 mil pesos, debe ser un vuelto. Pero para nosotros es mucha plata. Plata que no tenemos. Porque lo poco que tenemos, siempre lo ponemos en el merendero. Y que ahora que nos digan ‘pagalo en cuotas’ es doloroso”, finalizó diciendo la referente del centro barrial. (InfoGEI)Jd