Los mandamientos en la mesa

(Por Fernando “Cocó” Maineri)

No fiarse de la sed, y menos si se es deportista: Las personas que hacen deporte, con mayor porcentaje de masa muscular, tienen un porcentaje de agua aun mayor que el de las personas sedentarias, ya que el músculo contiene más agua que el resto de los tejidos. Por eso la hidratación es aún más crítica en deportistas.

La sed alerta cuando ya se ha producido cierta deshidratación. Prestar atención a aquellas bebidas que aporten la cantidad necesaria de sodio, el electrolito que más se pierde durante la sudoración y fundamental para mantener el equilibrio de los fluidos celulares.

No dejar de ingerir cereales. La pasta, el arroz, el pan. Son la base de la alimentación y llenan de energías y nutrientes necesarios.

No saltear las raciones verdes diarias. Frutas, verduras, crudas o poco cocinadas para que mantengan el máximo de sus virtudes nutricionales, vitaminas, minerales, y fitonutrientes.

No salir de casa sin desayunar. A las corridas y sin energías para afrontar una jornada laboral, o de actividad física.

¡No abusar de las grasas malas!, pero tampoco convertirlas en grasas como palabra prohibida. Las grasas buenas, las monoinsaturadas como el aceite de oliva, o las poliinsaturadas que encontramos en el pescado, en los frutos  secos, son vitales para tener salud.

En cambio, evita en lo posible las grasas malas, las saturadas de origen animal, carnes, bollería…Y aún más importante, controla las grasas trans: grasas vegetales, pero que se han alterado (hidrogenado) para que estén solidas a temperatura ambiente, frecuente en bollería industrial y alimento preparados.

No te cierres la vía integral, es verdad que son alimentos más caros y además cuesta adaptarse al sabor, pero los integrales no solo te aportaran más fibra para mejorar la flora intestinal, también son más ricos en vitaminas y minerales y ayudan a controlar el hambre.