Emilio, la lechuza de Minerva… la Argentina

(por Lic. Hugo Merlo)

Jean Jacques Rosseau, en Emilio o De la educación da algunas pautas de cómo educar a una persona para la ciudadanía. Hoy sería raro, pero Emilio no recibe clases de educación cívica, de política, de moral, de religión. No escucha argumentos tan altisonantes como hay que sentarse a negociar, esbozos de justicia etc. etc. No, la educación de Emilio se parece a la que el Sr. Miyagi da a Daniel en Karate Kid, pura práctica y nada de palabras.
Todo por medio del ejemplo, a los 12 años aprende la noción de propiedad privada. Tenía una huerta y un día llega con regadera en mano y ve el predio destruido.
Al ver los destrozos, dice “¡Ah! ¿Qué se ha hecho de mi trabajo, de mi obra, de mis sudores y afanes? ¿Quién ha robado mi caudal? El tierno corazón se subleva y el primer sentimiento de injusticia vierte en él su áspera amargura.
El tutor de Emilio que destruyó el jardín adrede, confabula con el dueño del terreno que también había sembrado la huerta, para que exija sus derechos. Así, acusa a Emilio de haber destruido los melones que él había sembrado antes en ese mismo terreno. Emilio se encuentra enfrentado a un conflicto de intereses, la convicción que los porotos le pertenecen por haber trabajado en producirlos y el derecho previo del hortelano poseedor de la tierra.
El tutor nunca le explicó a Emilio estas nociones, pero es la entrada directa hacia dos conceptos de propiedad y responsabilidad.
Pero Emilio al analizar la dolorosa situación en la que se encontró, por la pérdida y por la situación que se creó, descubriendo así las consecuencias de sus acciones en el sentimiento ajeno, entiende la necesidad del respeto mutuo para evitar conflictos como en que se vió inmerso. Solo después de haber encarnado esta experiencia está preparado para reflexionar acerca de contratos y de intercambios.
Esta fábula tiene la moraleja que nosotros los argentinos debemos aprender:
“NO SATURAR A NUESTROS NIÑOS CON PALABRAS QUE CARECEN DE SIGNIFICACION PARA ELLOS”.
Si no me cree, mire o recuerde el cumpleaños y la piñata, todos los chicos se lanzan como locos a acaparar las golosinas hasta que le alcancen las manos, golpean para sacar ventaja y tiempo sobre un recurso limitado, el padre alecciona a uno para que comparta el excesivo botín; al niño llorando en la esquina, después mercado oficial y mercado negro, y las sociedades de padres organizan cual microgobiernos para evitar la tragedia. La lluvia de caramelos cuando explota el cartón parecen nuestros anhelos, vicios, compulsiones y represiones.
Muchos piensan que la educación es básicamente práctica, primero hay que recorrer el camino de las virtudes de un buen ciudadano, después de ese largo camino se tiene la pericia, para la teoría.
Como la Lechuza de Minerva, solo vuela al caer la noche, en la experiencia de la vigilia se adquiere el conocimiento y la teoría solo al caer la noche.
Entonces cuando votamos candidatos procesados, cuando decimos “roban pero hacen”, cuando los corruptos se revelan como presos políticos, estamos enseñando a nuestros hijos. Entonces entenderíamos como nos va y lo que están procesando en la vigilia antes que vuele la Lechuza..
Lic. Hugo Enrique Merlo GHS