Despegando

(Por  Juan Manuel Jara)

Con nuevas unidades, el aeroclub abre el juego para que aspirantes a piloto se calcen las alas. El desafío de levantar vuelo dejando atrás las dificultades institucionales.   

            El 2018 es un año de novedades para el aeroclub local. Con la llegada de nuevas aeronaves, la presencia de nuevos pilotos y más instructores, el balance en cuanto a las actividades es positivo. Problemas heredados, la mayoría económicos y financieros, abocaron a la actual Comisión Directiva a ir de a poco trazando un plan de vuelo de larga distancia.

            Alberto Badano, presidente de la CD, tiene en claro que lo importante con estas incorporaciones es “mantenernos enfocados en la escuela, que es lo que le da la vida a la institución y a la proyección de nuevos pilotos”. Hoy son dos los aspirantes a pilotos, además de un tercero que “lo viene realizando de manera intermitente por cuestiones personales”.

            Hay un detalle no menor: el impacto de la turbulenta situación económica actual que golpeó, y fuerte, porque los precios en la actividad aeronáutica están en base al dólar, por ende, literalmente, se fueron a las nubes.

            Hay una alternativa. El vuelo a vela, o sea con planeador, es un poco más económico, pero el aeroclub local tiene una flota de este tipo de naves en crecimiento. “Un Cirrus es el planeador que compramos el año pasado”, explica Julio Cesar Mascheroni, tesorero de la CD, “y un planeador escuela este año. Tenemos un conjunto de aeronaves muy lindas tanto para aquellos que solo quieran volar y para los que quieran competir. Tres son los aspirantes que hoy están realizando el curso de piloto de planeador. Y tenemos dos nuevos instructores” aclara.             

El lindo predio del aeroclub fue escenario voluntario una vez mas del tradicional picnic del día de la primavera, aunque en esta ocasión dejaron un poco mas de suciedad que en años anteriores. Pero igual, la CD esta conforme y dispuesta de que se aprovechen las instalaciones porque de alguna manera le da vida al aeroclub y es una manera de promocionar la actividad aeronáutica, especialmente con los vuelos de bautismo.

            Los aeroclubes o aeródromos son el puntapié inicial para la carrera de piloto aerocomercial. Si bien hoy la realidad no tiene a estas instituciones en su mejor momento, su papel en la formación inicial de un piloto es fundamental, porque si no, deben viajar a Buenos Aires donde las mayorías de las escuelas de vuelo son privadas y los costos, por supuesto, se elevan mucho, como un planeador con una buena térmica.

            Vamos a los números. Una hora de vuelo a motor con instrucción cuesta 2.650 pesos en el PA11, el avión escuela. Hay que completar 40 horas para recibirse de piloto. Cerca de 90 mil pesos para completar el curso en el lapso estipulado reglamentariamente de año y medio o dos. Detalle no menor: aumenta el combustible, aumentan los costos. ¿Cuánto cuesta el litro de aeronafta? 52 pesos. Todo suma.

            Para el curso de piloto de planeador hace falta completar 40 remolques (explicación: un planeador es puesto en vuelo por otro avión con motor que lo remolca hasta una altura determinada en donde lo desengancha). Cada remolque con instrucción cuesta 1250 pesos.

“El consejo es arrancar el curso de piloto de planeador y, una vez recibido, con 10 horas al mando de una aeronave, podés hacer el curso de piloto de motor. Son 20 horas más. Se te acorta”, explica Badano.

            Según las reglamentaciones nacionales vigentes, el curso de planeador se puede comenzar, con autorización de los padres, a los 15 años y 9 meses, y lo debe terminar a los 16. El de piloto privado, también con autorización de los padres, a los 16 años y 9 meses y lo debe terminar a los 17.

            Cada fin de semana, el aeroclub está abierto para aquellos que quieran realizar vuelos de bautismo, sea en planeador o en el cuatriplaza a motor. Pero, como aclara Mascheroni, “son sensaciones diferentes”.

            Captar y atraer nuevos interesados es una tarea permanente aunque no tan sencilla. “Una de las cosas que hicimos fue ir escuela por escuela. La respuesta inmediata fue genial. Participaron, se entusiasmaron. Una movida rápida. Pero no fue un solo chico al club. Raro. Nos preguntamos ¿qué es lo que falta? Hay que seguir insistiendo”, cuenta el piloto tesorero.

            Otra actividad que se realiza en el aeroclub es el aeromodelismo, y Mascheroni explica lo lindo que es armar uno de esos aviones de cero. “Eso ayuda a la hora de subirse y entender mejor el funcionamiento de uno de escala real”.

            SE: ¿No hay posibilidades de traer actividades complementarias como paracaidismo o vuelo en globo?

            ALBERTO BADANO: Para actividades complementarias como el paracaidismo hay que generar cierta cantidad de interesados para poder traer un instructor y un avión. Y hasta ahora no los hemos juntado. Los globos son invitados, pero tienen un costo y hoy no lo podemos afrontar.

            SE: Y, por ejemplo ¿festivales aéreos?

            AB: Para un festival aéreo no solo es mucho el trabajo, sino que hoy hace falta una ardua preparación y muchos requerimientos de seguros, papeles y demás. No tenemos mucha gente trabajando y hoy no podemos hacerlo. Estamos saliendo de un importante problema institucional en el aeroclub. Pero lo vamos haciendo. Nuestro objetivo es levantar la parte aeronáutica del aeródromo. Nos falta terminar de acomodar la parte económica. Y empezar a formar más pilotos.

            A Mascheroni los ojos se le llenan de orgullo cuando describe la dotación de aeronaves que hoy son parte del aeroclub: en planeadores, el ASK13 biplaza que es el avión escuela; el K6 monoplaza básico; el flamante PW5 también escuela, fácil de volar y que, sin entrar en números, costó casi como un auto. Y, por último, el Cirrus, planeador de competición.

Y en las unidades a motor el legendario PA11, un Cessna 172 y un Cherokee, ambos cuatriplaza, y el remolcador Aero 180.

            SE: ¿Cada avión tiene un piloto designado con exclusividad?

            AB: Nooo, no hay Tango 01 para nadie (risas)… todos pueden volar todas las aeronaves.

            Con la primavera se abre la temporada de excursiones aéreas en planeadores. Las térmicas hacen que estos aviones se mantengan en vuelo por períodos de tiempo prolongados, varias horas. “Se despega desde el aeroclub, llegas a Junín y pegás la vuelta…o no”, cuenta Mascheroni, “porque a veces se acaban las térmicas y tenés que bajar en algún campo, y esperar que te vayan a buscar. ¡¡El que no vuelve paga la cerveza!!”

            Aun la temporada no despegó. Las condiciones climáticas no permiten salir muy lejos. Pero es cuestión de tiempo y de clima. Eso sí, vuelos de instrucción y de bautismo hay siempre. Porque el aeroclub se mantiene con el aire.