Cómo ser madre y volver a insertarse con éxito en el mercado laboral

 “Cuando mi hija tenía 3 años tuve que volver a trabajar porque no nos alcanzaba con el sueldo de mi esposo. Pero como no podía dejar a la nena en una guardería, ni tenía a un familiar cerca que la cuidara, empecé a vender ropa en mi casa y hoy tengo mi propio negocio”, cuenta Alicia, de 64 años. Su historia como emprendedora nació hace 30 años, una época en que las mujeres recurrían a la venta de perfumes, cosmética, ollas, recipientes de plástico y otros productos por catálogo para insertarse en el mundo laboral o regresar a él después de la maternidad.

Hoy, esas historias de mujeres que (todavía) tienen que hacer malabares para adaptar su carrera al rol de ser madres suceden en redes sociales como Facebook e Instagram, en los sitios de compra-venta y en plataformas de trabajo a distancia. Esos espacios virtuales se convirtieron en una vidriera para ofrecer mano de obra calificada y productos, sobre todo para las millenials (nacidas entre 1980 y 2000).

“La flexibilidad horaria, los proyectos por objetivos y el trabajo remoto dan una gran libertad para vivir la maternidad y la profesión de otra manera. Hoy en día se puede encontrar un punto medio y desarrollarse en ambas áreas”, asegura Sebastián Siseles, vicepresidente internacional de Freelancer.com, la plataforma líder de trabajo a distancia, donde el 27% de los 450.000 usuarios argentinos son mujeres.

Según datos de la empresa, la mayoría de sus usuarias elige proyectos relacionados al diseño, la comunicación, las traducciones o el marketing. Y cada vez más, se busca a profesionales vinculadas con la tecnología, como el desarrollo de sitios web y aplicaciones móviles. La ausencia de empleador tiene sus ventajas, pero también una contracara: no hay quien pague vacaciones, ART, obra social, ni aportes previsionales.

 

Volver como madre

Como especialista en marketing durante 15 años, Silvina Prekajac llegó a ocupar cargos gerenciales en importantes empresas multinacionales. Pero recién cuando quedó embarazada se preguntó por qué hay tan pocas mujeres en los puestos más altos de las compañías y encontró una respuesta: faltan programas para que esas trabajadoras se reinserten con éxito.

Entonces Prekajac fundó Giving Birth (Dar a luz), la primera consultora del país creada para orientar a las mujeres a volver a sus empleos y aspirar al máximo potencial de desarrollo profesional sin tener que resignar el deseo de ser madre. En esa línea, también escribió “¿Estoy embarazada?¿Cómo sigue mi carrera profesional”, donde brinda herramientas y alienta a las mujeres a “empoderarse en sus trabajos”.

El libro explica que, a nivel mundial, seis de cada diez mujeres renuncian a sus carreras cuando quedan embarazadas. Y la mitad de las que aún no atravesó la maternidad cree que debería renunciar a su desarrollo profesional si tuviera hijos.

“Definir cómo se conjugan maternidad y carrera profesional resulta decisivo a la hora de proyectar un acceso más equitativo a posiciones de poder en las organizaciones, considerando que hoy solo uno de cada diez puestos de dirección es ocupado por mujeres”, dice la autora. Con ese espíritu, su consultora está abocada a “acompañar a las organizaciones en su transformación cultural hacia la inclusión de la mujer en la toma de decisiones” y a ofrecer programas de mentoreo individuales, que acompañan a la profesional próxima a ser madre y a su jefe directo desde el último trimestre de embarazo hasta el primer trimestre de reintegro. El objetivo es lograr un buen distanciamiento temporario hacia la licencia de maternidad y un regreso desde la suma de valor para ambos.

Para Prekajac, la tarea requiere del compromiso de muchos actores, además de las mujeres: las empresas, los jefes y el Estado, que debe asegurar la implementación de políticas públicas para garantizar el desarrollo de profesional de varones y mujeres por igual. Algunas de ellas son la implementación de salas maternales y guarderías en los lugares de trabajo; la equiparación de los días de licencia para padres, que favorece el reparto del cuidado de los hijos; y la posibilidad de implementar una jornada laboral repartida entre la casa y la oficina. (DIB) DG