Colesterol: HDL Y LDL

(por Prof. Fernando “Cocó” Maineri)

Aclaremos que el colesterol es la grasa de la alimentación absorbida en el intestino que entra en el torrente sanguíneo, siendo transportada por proteínas hasta formar el complejo lipoproteína (lipo: grasa). La sustancia es necesaria para algunas funciones del organismo, como la producción de ciertas hormonas y ácidos biliares. Pero, en exceso, trae los problemas que venimos mencionando. Además tenemos que diferenciar entre los dos tipos de colesterol que se conocen: HDL (colesterol bueno): remueve el exceso de colesterol desde los tejidos hacia el hígado para su eliminación. De ese modo, reduce el riesgo de formación de las placas de grasa. Cuanto mayor sea la cantidad, mejor. Los niveles bajos indican gran riesgo para el desarrollo de dolencias cardiacas, como el infarto.
LDL (colesterol malo): va hacia las arterias, donde puede depositarse. Por eso, es el responsable por la formación de placas de grasa, lo que perjudica al pasaje de sangre.
Una dolencia silenciosa:
El colesterol no trae aparejados síntomas. Se trata de deterioros lentos y graduales que ocurren en el organismo sin dar señales de alarma. Por ese motivo, el método más eficaz para prevenirlo y cuidar tu salud es someterse a exámenes de sangre. La FCA recomienda que si tenés antecedentes familiares de colesterol alto, enfermedad coronaria o muerte súbita antes de los 55 años, deberías conocer tu nivel de colesterol sin importar tu edad. Sino, es conveniente hacer tu primer control hacia los 35 años. Según estudios, los hombres tienen mayor predisposición a este tipo de problemas. Sin embargo después de la menopausia, las estadísticas entre los sexos se igualan y muchas veces el riesgo entre las mujeres sobrepasa al de los hombres.
Como darle batalla:
El primer paso es disminuir los alimentos con grasas saturadas (las de origen animal) y el exceso de carbohidratos. No es necesario eliminar esos productos del menú pero, si reducir todo lo posible su consumo. El segundo punto es que, en el caso que no estés habituado a la actividad física , empieces a MOVERTE. La actividad física, además de disminuir el peso, reduce la reserva de grasa, debido al mayor consumo metabólico necesario a lo largo del día .Estudios han comprobado que la combinación de ejercicios regulares y de una alimentación sana y controlada puede bajar las tasas de colesterol hasta un 20%. Los medicamentos son necesarios solo cuando la necesidad de reducir el índice es mayor que ese porcentaje.
La fórmula del éxito es incorporar buenas costumbres para toda la vida. Una alimentación equilibrada, la rutina de actividad física sistemática, y eliminación de los malos hábitos como el cigarrillo, grasas, etc.
Respecto a la actividad física, los más indicados son los AEROBICOS, HACERLO REGULARMENTE, POR LO MENOS 30 A 40M DIARIOS. La caminata es el mejor comienzo, para bajar de peso e ir mejorando el acondicionamiento físico, disminuir el LDL (colesterol malo) y aumentar el HDL (colesterol bueno).
Un trabajo físico de mayor intensidad presenta resultados más contundentes. Sin embargo para empezar a correr, es necesario una preparación previa que no necesita la caminata.
Efecto estrés:
¿Es verdad que el estrés también puede ser nervioso?
El estrés aumenta la adrenalina y el cortisol plasmático. Ambas sustancias pueden elevar sustancialmente el colesterol. Otras frases: una persona angustiada, depresiva, come con el afán de gratificarse y sin respetar una dieta….el colesterol lo fabrica el propio cuerpo…
En realidad el colesterol endógeno es fabricado por el hígado en forma normal. El problema en la mayoría de los casos, es que por un problema genético o por un exceso en la ingesta de colesterol, no puede ser utilizado y removido de la sangre, expresándose como una elevación plasmática.
Consejos para controlar las tasas en la sangre:
Sustituí la leche y sus derivados integrales (yogur, quesos grasos) por productos descremados.
Dale preferencia a la margarina vegetal, ya que es más rica en grasa insaturada, en reemplazo a la manteca.
Evita el consumo de carnes grasas, vísceras, menudos de pollo y embutidos (jamón, salame, mortadela, salchichas, longaniza)
Retira la piel del pollo antes de cocinarlo.
Incorpora a tu dieta alimentos que no contengan grasa saturada y/o hidrogenada. Preferí alimentos grillados o cocidos al vapor.
Come pescados de mar, de aguas frías, y profundas. Las investigaciones internacionales revelan que el aceite de pescado puede ayudar a controlar el colesterol. Varias especies pueden ser utilizadas para obtener aceite rico en omega3, como las sardinas, el atún y el salmón.
Practica ejercicio regularmente.
Intenta mantenerte en tu peso ideal.
Controla factores de riesgo como la presión alta y el tabaco.
Hace exámenes periódicos, por lo menos una vez al año.