Cien mentiras no hacen una verdad

(por Lic. Hugo Merlo)

La idea es poner un poco de luz sobre algunos comportamientos que se pueden estar incubando como consecuencia de la crisis y me gustaría pensarlo con Ud.
Mi amigo Tito, el “carnicero”, me contaba que hace un tiempo iba un viejito a la carnicería, que siempre le dejaba el turno al que llegaba y decía – Atienda nomás, que hay más tiempo que vida. Un día se entera que el sabio abuelo nos había dejado. En definitiva el anciano sentía que el tiempo sobraba, lo que no había era vida, sus años se lo susurraban al oído.
Le cuento esto porque ahora da la sensación que NO sobra tiempo y se nos va la vida con el tema del hambre y la pobreza.
Quiero dejar clarísimo, y que en ningún momento voy a negar, que la situación es crítica y necesita de soluciones extremas y urgentes. Lo que en todo caso discutiré es si las soluciones que atienden las necesidades de las personas son solo medidas que hacen aprovechamiento político de la pobreza. Porque no me cabe duda que hay “vivos” que utilizan a los pobres, por lo que su objetivo será que haya más pobres. Según datos del Ministerio de Acción Social, se otorgan 450.000 planes sociales, de los cuales 200.000 los controlan los que estuvieron de acampe hace unos días, un 10 % la izquierda y un 90 % las organizaciones que hoy están en Frente de Todos.
¿Ud. que cree? a) las organizaciones luchan para que haya menos planes y más trabajo b) Luchan por más planes y les importa un carajo el trabajo.
Resolver esto de la pobreza es dificilísimo, porque es un tema estructural, y tiene básicamente su origen en la educación. Y cualquier cosa que se asimile al asistencialismo fracasará rotundamente, porque no hay nada más efectivo para anular a alguien que evitarle el esfuerzo. El zigzagueo de nuestra economía ha generado la cultura del subsidio, especulación financiera, el rechazo al trabajo, la inexistencia de inversión productiva y la falta de emprendimientos. CUANDO HABLAMOS DE POBREZA Y DE HAMBRE estamos hablando de una cultura que hay que derrumbar.
Tengo la sensación que la protesta se ha puesto más virulenta, seguramente porque al gobierno lo sienten débil y porque si gana AF el margen de maniobra a priori será menor.
Pero más allá de lo coyuntura, hay una cosa que resulta sorprendente y es que en medio de la crisis, las ideas para solucionar el problema son recurrentes y las mismas que nos han llevado al problema. La mediocridad es tal, que la discusión pasa por si hay más o menos pobres en un período u otro. Las malas políticas económicas son las que nos han llevado a esto y cuando se escucha las propuestas de los que supuestamente tienen la solución, son las mismas que durante décadas nos han puesto en el lugar que estamos.
De una vez por todas habría que dejar de lado los fanatismos y la resistencia a propuestas diferentes, porque han sido la causa de tantos fracasos y considerar que, ser poseedor de un saber no quiere decir que ese conocimiento sea correcto. Una idea errónea por más que se repita 100 veces, y se defienda con gran pasión, no puede transformarse en una verdad. Tampoco la adhesión masiva de las mayorías sociales a una creencia errónea puede convertir esa creencia en veraz. Dice un proverbio árabe: “Cien mentiras no hacen una verdad”.
Los subsidios nacieron como provisorios para responder a una situación de emergencia, pero se han transformado en instrumento de política económica. Todos los problemas parecen arreglarse con un subsidio, pero estos no solucionan los problemas de fondo, sino que agravan la situación haciendo que los que los reciben sean dependientes de puntero políticos.
Es difícil cuestionar los subsidios en la situación en la que estamos, donde es necesaria la ayuda humanitaria, pero la experiencia muestra que las ventajas paliativas, en poco tiempo se transforman en desventajas para los que los reciben y para todo el orden económico en general.
Así estamos.

Lic. Hugo Enrique Merlo-GHS
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