Cachi, el pueblo rojo picante

(por Monica Gomez)

La idea de conocer cada rincón del norte nos tentaba mucho. Desde que recibimos la noticia que iríamos a vivir a  Tucumán la expectativa de conocer ciudades como Salta y Jujuy fue grande. Con el tiempo las excursiones a las provincias limítrofes eran las actividades de vacaciones. Salta deslumbra por su belleza, la ciudad mantiene esa mística de la época  colonial. Aún en las calles se puede sentir el volver en el tiempo, todavía con su modernización. Las plazas y las iglesias hacen contraste con la avanzada de sus edificios, hoteles y hasta el teleférico. Todo convive en forma armoniosa, manteniendo el encanto de La Linda.

El sueño de conocer Salta era un hecho ahora teníamos que ir por mas, decidí tomar el rumbo, por las charlas con gente que ya la habían visitado. Todos coincidían que Cachi era un lugar para visitar. No habría duda de eso.  Y así fuimos a descubrir ese rincón de la ruta 40. Ya el camino sinuoso era de costumbre, pero además de las onduladas montañas el camino tiene diferentes paisajes dignos de conocer. En la inmensidad del recorrido, uno se llega a sentir ínfimo. Desde los cardones, hasta la cuesta del obispo, deambulas por los llanos y las cumbres en tan solo 160km de la ciudad. La ciudad de color blanco, mantiene su esencia de los tiempos remotos, la magia de sus calles, su gente y todo lo que el paisaje brinda a su alrededor te transporta a otro mundo, a otro tiempo.

Nuestra llegada fue tranquila y con el disfrute de creer que el paisaje del camino era lo que valía la pena, pero nos equivocamos. El pueblo es el encanto, de casa de adobe blanco, iglesia de madera de cardón, plazas con arcos de la época colonial y sin contar con la hospitalidad de su gente. Todo en Cachi es único.

Como toda ciudad que mantiene su costumbre ancestral, la cultura del manejo de la tierra no es la excepción.  La zona posee la aridez y la luz ideal para el cultivo de Ají rojo. Producto destinado para ají molido, una vez seco. Por tradición o idiosincrasia este producto una vez recolectado a mano es puesto en los campos a secar al sol.  Los pequeños productores diseminan con los rastrillos a lo largo la roja cosecha del mismo modo que lo realizaban sus antepasado.

Cachi no es solo turismo, es historia, tradición y es modernidad, porque mantiene una agricultura sustentable ya que proporciona un producto de calidad sin conservante ni aditivos, desde la siembra. Su ají es destinado para el mercado interno pero por su característica orgánica también va abriéndose camino en el mercado mundial. 

La naturaleza nos brinda los productos para que cuando lleguea nuestra mesa sepamos que las manos que lo trabajaron también están marcadas por la historia. La comida acompaña a esa historia. El mismo producto, colonial que sale de un pueblo, es el que está presente cada mesa.

Todo lo que nace junto tiene un buen maridaje. Palabras que aprendí. En Cachi pedimos de cenar como era costumbre algo local. El resultado fue una humita en plato. La devoción de mis hijas por la humita en olla, en controversia con la de mi marido por la humita en chala, es tanta que hasta el día de hoy piden que la realice. Comidas que heredamos de los caminos que anduvimos, recetas de los locales, con sus diferencias pero el choclo y el ají están presente.

Hoy aprovechando el calor la preparación es de Pizza de Humita con salsa de Ají Rojo

Para la masa de Pizza:

  • Harina 1 kg
  • Aceite 50cc
  • Levadura seca 1 sobre de 10gr
  • Agua 650cc
  • Sal 20 gr.
  • ½ cucharada de ají molido.

Para la cubierta de Humita

  • Choclo en lata 1
  • Cebolla blanca 1
  • Queso mozzarella
  • Aceite
  • Ají molido

Preparación: Formar un bollo con los ingredientes, amasar hasta que la masa este lisa y dejar leudar tapada.  Desgasificar la masa y cortar en 5 porciones, bollar cada porción y mantenerlos tapado, hasta el momento de estirar. Para la cubierta re ahogar la cebolla cortada en finas tiras. Disponer sobre la pizza estirada sobre la placa. Llevar a horno y pre cocinar por 10 minutos. Sacar del horno agregar el queso y los choclos de lata escurridos. Volver al horno hasta cocinar por completo. Terminar con la un aceite con ají molido.

Atrevete a conocer nuestra cultura y la historia de la mano de la comida. Y no dudes en descubrir  Cachi.