América a 60

Gabriela y Pablo decidieron dar un cambio a sus vidas. De la rutina, a vivir en viaje. Dialogamos con ellos previo a partir tras su sueño de recorrer el continente en una kombi VW.

(Por Juan Manuel Jara)

Viernes. San Martín de los Andes. No hace mucho. Dos jóvenes, Gabriela Rois y Pablo Dallochio, dueños de un servicio de viandas, tienen un día más que intenso de trabajo gracias a la sorpresiva renuncia de una repartidora. Al final de la jornada sintieron que eso no era lo que querían. Y ahí soñaron.
“Los viernes, Pablo volvía de jugar al fútbol en una kombi con un amigo que siempre le contaba historias de viajes. Y hablando de ello empezamos a ver la posibilidad. Siempre nos gustó viajar y dijimos por qué no hacerlo, no tenemos nada que perder. Un día decidimos buscar una combi, la idea de hacer dedo no nos seducía mucho”, cuenta Gabriela.
Quemaron las naves y se adentraron en la primera parte de esta aventura: encontrar una kombi, así con K, pero sin ningún contenido político. La mítica furgoneta VW, como Filmore de la película Cars, el vehículo hippie por antonomasia. La encontraron por Facebook en Rosario. Modelo 86 de fabricación argentina con todo original, incluido el motor Bóxer 1.6 de sonido tan característico.
“Vendimos todo para armar la kombi. Hace dos años que estamos con eso y nos vinimos para 9 de Julio y así la fuimos acondicionando de a poco gracias a amigos y familia”, explica Pablo, oriundo del 9. La Kombi es chica pero para estar cómodos hicieron un trabajo de reacondicionamiento. Incorporaron un baño químico, instalaron una bacha con agua, tienen energía a través de un panel solar y hasta lugar para un roperito. La Kombi estuvo ocho meses en taller acondicionando todo.
Con el norte fijado hacia el norte, esta pareja tiene claro que el viaje es la aventura y se va a ir armando a medida que pasen los kilómetros. Quizá la vida los sorprenda en algún punto del camino. “Vamos a adaptar el viaje a lo que se nos presente”, sentencia Gabriela. Ambos tienen en claro que no hay un lugar como destino, y que lo que buscan es un modo de vida.
Para una sana convivencia en un espacio tan reducido es necesario que cada uno tenga sus funciones determinadas. “Yo me encargo de la ropa, del orden por lo diminuto del placard y Pablo se encarga de desagotar el baño y los bidones de la bacha, que cuesta sacarlos. Uno arma el sillón cama a la noche y otro lo guarda por la mañana”, cuenta Gabriela que es la más viajera. De mecánica no tienen “ni idea, pero siempre hay alguien que te ayuda. No le tenemos miedo a la mecánica. Igual es sencilla. Y hay repuestos en toda América”, completa Pablo, el nuevejuliense de 36 años, que estudió gastronomía pero no quiere saber nada de eso para el viaje. Planean mantenerse vendiendo artesanías y quizás algún trabajo ocasional. El objetivo es conocer lugares, gente, culturas. En Uruguay, primer parada, planean conocer al ex presidente “Pepe” Mujica, fanático del escarabajo VW, un punto de encuentro para ese deseo. Quieren playas, para eso recorrerán la costa de Brasil. El Parque Tairona, en Colombia, también está en las paradas deseadas. Y México. Y todo lo que se pueda también.
Se los va a poder seguir a través de las redes, Facebook e Instagram como “suenio cumplido”. El con 36 y ella con 32 están en un momento ideal para encarar una aventura de este calibre. “Hay una generación de chicos como nosotros que no son los típicos hippies, que estudiaron y que un día decidieron hacer un cambio de vida”, explica Gabriela.
El camino se hace al andar y por supuesto que apuro no hay. Y aunque lo hubiese la velocidad máxima de la VW es de 60 km por hora. Para Gabriela y Pablo el viaje es la aventura.