La economía de la provincia de Buenos Aires ingresó formalmente en un período de recesión técnica tras registrar dos trimestres consecutivos de contracción en su nivel de actividad, según los datos difundidos por el Banco Provincia. El informe detalla que la actividad económica bonaerense experimentó una caída del 0,4% durante el segundo trimestre del año, a la que se sumó un retroceso más pronunciado del 1,6% en el tercero. Con este desempeño, el distrito acumuló una contracción promedio del 0,3% entre enero y septiembre en comparación con el mismo período del año anterior, situándose además un 2,1% por debajo de los registros de diciembre pasado.
Los datos se desprenden de «PulsoPBA», un indicador inteligente desarrollado por la entidad financiera pública que emplea modelos de inteligencia artificial y un seguimiento de alta frecuencia para estimar el pulso de la principal economía del país a la espera de las estadísticas oficiales definitivas del INDEC. El deterioro generalizado de la actividad estuvo marcado principalmente por fuertes caídas en sectores clave como el comercio, que retrocedió un 3,5%, la intermediación financiera con una baja del 8,3%, y el transporte junto a las comunicaciones, que descendieron un 2,3%. A esto se sumaron contracciones en hoteles, restaurantes y un panorama delicado en el entramado industrial.
No obstante, el impacto negativo no fue uniforme en todos los rubros. El sector agropecuario volvió a erigirse como el principal motor y sostén de la economía provincial al exhibir un crecimiento interanual del 3,5%. En la misma línea operaron la pesca, que experimentó una expansión del 19,7%, y la explotación de minas y canteras, con un avance del 12,4%.
Desde la perspectiva de los analistas, la entrada en recesión de la provincia de Buenos Aires funciona como una clara señal de alerta que anticipa una dinámica similar a escala nacional, consolidando el diagnóstico de que la economía del país transita un sendero recesivo a la espera de una confirmación estadística formal.





