Mientras el distrito vecino baja preventivamente Mar Chiquita, Gómez y El Carpincho ante El Niño, nuestro partido llega a la primavera con napas altas, emergencia agropecuaria vigente y un sistema de lagunas que no desagota. Un recorrido por el mapa del agua que puede caer sobre 9 de Julio.
En Junín la preocupación de estas semanas es generar espacio. El Municipio trabaja desde julio en limpieza y desobstrucción de canales, monitorea el nivel de sus lagunas y, junto con los organismos hidráulicos, ajusta la regulación de las compuertas de Mar Chiquita, la pieza central de un sistema que conecta también con la laguna de Gómez y El Carpincho. La idea es simple. Si las lluvias llegan con fuerza, conviene que encuentren lagunas con lugar para recibirlas. La pregunta que Extra Digital se hizo al leer ese operativo es qué le pasa a Nueve de Julio frente al mismo pronóstico. La respuesta es fatigosa. Junín tiene un problema de administración del agua. Nuestro partido tiene, además, un problema de geografía.
Lo que dice el pronóstico
El Centro de Predicción Climática de la NOAA, la agencia oceánica y atmosférica de los Estados Unidos, actualizó en septiembre su seguimiento de El Niño. Según ese informe, el fenómeno sigue fortaleciéndose y la probabilidad de un evento de intensidad histórica, mayor que todos los registrados desde 1950, llega al 75% para el trimestre octubre-diciembre de 2026. La misma agencia advierte que un Niño intenso aumenta las chances de impactos, pero no garantiza que ocurran en todos los lugares. En la región pampeana, la experiencia de episodios anteriores asocia este fenómeno con primaveras y veranos más lluviosos de lo normal. 160.000 son las hectáreas que 9 de Julio tuvo bajo agua durante 2025. Hay 22 lagunas y bajos relevados dentro del partido.
Un partido sin salida natural
Nueve de Julio pertenece a la región noroeste de la cuenca del río Salado, que la Dirección Provincial de Hidráulica describe como una zona sin drenaje natural superficial, de relieve medanoso, donde el agua no corre hacia ningún lado por sí sola. Por eso la región depende de canales artificiales para evacuar los excesos. En los años secos ese rasgo pasa inadvertido. En los húmedos, define todo.
Dentro del partido hay al menos 22 lagunas y bajos inundables identificados. La más conocida es la laguna Quiroga, de unas 500 hectáreas y apenas dos metros de profundidad, que según la información turística del distrito no tiene afluentes ni desagüe. Es decir, cuando se llena, se queda llena. Le siguen El Terraplén y Monte Lloraza, al sudoeste de la ciudad y junto al Canal Mercante; Mata Siete y La Escondida, en la zona de Carlos María Naón; La Dorita, compartida con Carlos Casares; y una larga lista de bajos que en épocas normales son campo y en épocas de agua vuelven a ser laguna, como Bajo Ruano, del Cura, La Cigüeña, Vaca Muerta, Las Totoras, Santa Inés, Camino Fantasma o Torrens.
El agua puede llegar, desde el oeste, por el Canal Mercante–República de Italia. Recibe los excedentes del complejo Hinojo–Las Tunas, en Trenque Lauquen, y de la laguna Cuero de Zorro, en América, atraviesa el partido y descarga en el Salado a la altura de Bragado. Desde La Pampa, por el río Quinto y el Bajo de Bárbulo. Los gobernadores Axel Kicillof y Sergio Ziliotto acordaron un sistema de monitoreo y alerta temprana por las crecidas que cruzan el Meridiano V. Desde Carlos Casares. Ya en marzo de 2025 la Municipalidad reconoció el ingreso de agua desde el distrito vecino hacia la zona de La Niña y la ruta 5.
Los canales Vertiente, San Emilio Sur y 12 de Octubre, que la propia intendenta describió como desbordados o insuficientes en noviembre de 2025 también son vias de acceso del agua. Y desde abajo ya que las napas siguen altas en el centro de la provincia, y con suelos saturados cada milímetro que cae se transforma en escurrimiento.
El mismo río para todos
Hay un dato que vincula directamente el operativo de Junín con nuestra situación. Las lagunas de Junín forman parte del curso del Salado, aguas arriba. El Canal Mercante, que evacúa buena parte del agua que atraviesa Nueve de Julio, desemboca en ese mismo río más abajo, cerca de Bragado. Todo lo que se libere aguas arriba para ganar capacidad en Junín viaja por el cauce que después tiene que recibir los excedentes del noroeste. Por eso la coordinación entre distritos, a través de los comités de cuenca que Provincia y Nación prometieron reactivar en noviembre pasado en una reunión realizada en nuestra ciudad, deja de ser un trámite y pasa a ser una necesidad concreta.
El antecedente es reciente y está a la vista en cualquier camino rural. En marzo de 2025, después de unos 600 milímetros en 45 días, el Canal Mercante desbordó, más de 40.000 hectáreas quedaron bajo agua y las escuelas rurales de Fauzon, Norumbega y La Corona quedaron con el acceso cortado. A lo largo del año la superficie anegada llegó a unas 160.000 hectáreas. En septiembre, Quiroga, French y Morea estaban entre las zonas más críticas, hubo tambos que cerraron y familias evacuadas en helicóptero. En noviembre, la intendenta María José Gentile le dijo a Infobae que más del 60% de la zona rural seguía anegada y admitió que «no hay una canalización tan importante dentro de nuestro partido».
«El agua no se va en dos meses; en 9 de Julio este impacto dura dos o tres años».Patricia Gorza, presidenta de la Federación Agraria de 9 de Julio, dijo esto en septiembre de 2025. La advertencia de Gorza explica por qué el escenario de hoy es más delicado que el de Junín. En septiembre, la Provincia declaró la emergencia agropecuaria para todo el partido de Nueve de Julio por el período mayo-noviembre de 2026, a raíz de las lluvias de otoño. Es decir, llegamos a la primavera del Niño con la emergencia todavía abierta.
Las obras que faltan
La solución estructural para la región es el Plan Maestro del Salado, cuya etapa 2 del tramo IV sigue paralizada. Entre 2024 y el primer trimestre de 2025, de los $175.000 millones recaudados para obras hídricas se ejecutaron $13.011 millones, el 7,45%, según datos difundidos tras la reunión de noviembre. El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, reclama a la Nación el acceso a unos $290.000 millones del Fondo Hídrico para obras preventivas. Mientras esa discusión siga trabada, la capacidad de respuesta local depende de la limpieza de canales, de la maquinaria disponible y de la velocidad con que se actúe.
Las preguntas que quedan
Junín explicó públicamente qué está haciendo. En Nueve de Julio corresponde preguntar lo mismo. Qué estado tienen hoy el Canal Mercante y los canales Vertiente, San Emilio Sur y 12 de Octubre, que el año pasado tenían malezas obstruyendo el paso del agua. Qué caminos rurales y qué escuelas tienen plan alternativo de acceso. Qué monitoreo existe sobre los niveles de las lagunas del partido y sobre el agua que llega desde el oeste. Y qué coordinación hay con Junín, Bragado y Carlos Casares para que lo que se libera en un distrito no termine complicando al otro. Las lagunas de Junín están bajas y eso, en este contexto, es una ventaja. Las de Nueve de Julio están llenas, los campos saturados y la emergencia vigente. Esa diferencia es la que hay que tener presente antes de que lleguen las lluvias.





