Vivimos como respiramos

O respiramos como vivimos … (Por Prof. Fernando “Cocó” Maineri)
 
Si tu respiración es dificultosa, agobiada, insuficiente, traumática, agitada, así será tu día a día. Si por el contrario logras relajar tu respiración, hacerla lenta, fluida, segura, tranquila…así será tu día a día.
La respiración es una de las funciones más importantes del cuerpo y probablemente una de las más ignoradas. El sistema respiratorio es el encargado de transportar el oxígeno a tus órganos y tejidos, y retirar el dióxido de carbono, y es el único que puede funcionar de forma consciente o inconsciente. Es más, muchos expertos afirman que la respiración es el elemento clave de la salud física.
Muchas personas en países industrializados padecen de problemas respiratorios. Controlar la respiración y realizarla de forma correcta te va a permitir aliviar la ansiedad, mejorar la capacidad de concentración, dormir bien, hablar con menos esfuerzo, e incluso aprovechar al máximo las capacidades pulmonares en caso de que tengas alguna enfermedad respiratoria.
El proceso se da por un mecanismo de Inspiración: la contracción del diafragma. Los músculos esternocleidomastoideos, escalenos, aumentan el volumen de los pulmones, disminuyendo la presión interna y aspirando así el aire exterior para oxigenar todo el cuerpo.
Y la Expiración: en cuanto se relajan tus músculos, los pulmones se vacían y como un globo hinchado recupera su volumen inicial al dejar de soplar. El diafragma se relaja, vuelve a su posición abovedada y la caja torácica recupera sus dimensiones de reposo. Expulsando el dióxido de carbono, deshechos al exterior.
Intercambio de gases: el aire atraviesa la tráquea, pasa por los bronquios, llega a los bronquiolos y finaliza su viaje en los alveolos pulmonares.
Alrededor de los alveolos, hay una gran red de diminutos vasos sanguíneos que son los que absorben el O2 y dejan el CO2.
 
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