¿Vendimia Frustrada?

“La fuerte crisis que afecta al sector vitivinícola amenaza con frustrar la cosecha de vid en Mendoza”, Así comienza el comunicado que emitió CONINAGRO la semana pasada y que refleja la dura situación que viene atravesando el sector vitivinícola.

Lo que hasta hace un tiempo era motivo de festejo y alegría hoy es de incertidumbre. La vendimia es el resultado del trabajo de todo el año, es el momento más esperado por toda la cadena vitivinícola ya que determina el desarrollo del resto del ciclo.

Los números son contundentes, según este mismo comunicado la cosecha representa el 28% de los costos de producción para los productores de vino tinto y el 31% para los de vino blanco, ACOVI revela que el precio del vino tinto pagado al productor en diciembre fue de $9,63 el litro un 23,7% menos que en el mismo mes del año anterior y un 5% menos que en noviembre del 2018, mientras que para el caso del vino blanco escurrido fue de $7,29por Litro. Sumado que los despachos a mercado interno son un 6% menor a los del año anterior.

Además de los bajos precios se suman la inflación, los elevados costos de los insumos valuados en dólares, las tarifas que no paran de subir, la presión tributaria, la reducción en los reintegros de las exportaciones, todas situaciones que desde este Observatorio y desde el sector en general se vienen advirtiendo. Es así que el 1° de febrero comenzó a regir otro incremento en la tarifa eléctrica y se estima que impactará fuertemente en el bolsillo del productor vitivinícola, aumentado el costo de su factura eléctrica en un 29%.

El combo explosivo de altos costos, bajos precios del vino y reducciones en la comercialización trae como consecuencia por un lado que el productor no tenga dónde colocar su uva y por el otro que se genere un sobre stock vínico. Así lo expresa Carlos Iannizzotto, presidente de la entidad “la percepción que hay en el ambiente productivo es de desaliento ya que varias bodegas no recibirán uva y hay un porcentaje muy alto de productores sin destino.  Dicho sector atraviesa desde hace meses un panorama complicado por la constante caída del consumo produciendo así la existencia de un sobre stock vínico que amenaza con disminuir aún más los precios que ya bajaron con respecto a 2018.”, además el comunicado agrega: “Sería un duro golpe para Mendoza que pequeñas bodegas cierren, y que estos factores que acorralan al productor y lo dejan sin alternativas, lo lleven a dejar la uva en el parral, el ajo en las chacras o la fruta en la planta perdiendo todo el trabajo del año, las inversiones y los costos afrontados. Las familias, los empleos y el futuro vinculado a la agricultura quedarían comprometidos de manera gravísima”

Los productores vitivinícolas no tienen mucho para celebrar, la realidad socioeconómica los golpea duramente, los diagnósticos están hechos y las consecuencias a la vista, si desde el estado provincial y nacional no se ponen manos a la obra, esta vendimia tendrá para los productores un sabor amargo.

Observatorio Rural