Salud, estrés y ejercicio

(Por Fernando “Cocó” Maineri) 

No dejes de entrenar por muy estresado que estés. Las personas que sacan unos minutos al día para entrenar, son más eficientes en el trabajo que las que se quedan en el sofá a ver tv. Es preferible levantarse una hora antes para entrenar cada mañana que pasar dos horas dando vueltas en la cama con insomnio.

El ejercicio físico es una gran herramienta para canalizar el estrés, controlar esas reacciones fisiológicas para aprovechar los beneficios de ese mecanismo natural y minimizar sus efectos nocivos sobre la salud.

Como puede afectar el estrés al rendimiento deportivo: en especialidades de fuerza explosiva, potencia o deportes de contacto, una situación de estrés controlada puede resultar positiva. En estrés, los músculos se tensan, la respiración se vuelve rápida y poco profunda, el  hambre y el deseo sexual se suprimen, aumenta la frecuencia cardiaca, el proceso digestivo se detiene, el cerebro se coloca en un estado de alerta máxima y  los sentidos se agudizan, el resultado es mayor velocidad de reacción, mayor nivel de  fuerza, menor sensación de fatiga y dolor, todo esto resulta positivo para una mejora del rendimiento de especialidades deportivas cuando aparece un nivel de estrés que podemos controlar.

Pero cuidado, porque una situación demasiada elevada de estrés terminara siendo contraproducente para el rendimiento. Una tensión arterial y frecuencia respiratoria elevadas no son adecuadas para una prueba de rendimiento cardiovascular. Una elevada excitación del sistema nervioso, provocara una peor coordinación intermuscular y en esfuerzos cortos e intensos, puede provocar falta de técnica motriz e incluso lesiones. Si te encuentras muy estresado, no te exijas demasiado. Centrate en disfrutar de tu actividad deportiva y recupérate, enfoca el entrenamiento como un tiempo de relax, ya tendrás tiempo para mejoras.

En situaciones de estrés el organismo libera cortisol, que es una hormona de alto poder catabólico, es decir degrada macromoléculas para obtener energía rápida y que el organismo pueda moverse (reaccionar ante la situación de peligro). El problema es que degrada indiscriminadamente glucógeno para obtener glucosa, grasa para obtener ácidos grasos y músculo para obtener aminoácidos. De repente nuestro organismo posee gran cantidad de moléculas energéticas y si no nos movemos para oxidarlas con algún ejercicio, pasara a formar parte de las reservas de grasa, por este motivo, cuando aparece estrés, hay personas que comienzan a ganar peso acumulando grasa, otras padecen un catabolismo muscular perdiendo masa muscular y disminuyendo su sistema inmune y en el peor de los casos, aparecen ambas situaciones.

Esta situación hace pensar que un ejercicio físico con gasto calórico resultara mucho más interesante. La actividad física oxidara la grasa y glucosa producida por el cortisol y canalizara toda actividad neuromuscular estimulada por la adrenalina. De esta forma evitaremos acumular grasa.

Pero eso no es todo, nuestro organismo continúa experimentando beneficios una vez en reposo: se generan endorfinas que son opiáceos endógenos que provocan sensaciones placenteras y de bienestar, minimizando estados de ansiedad y aumentando la relajación.

La actividad física o deporte a realizar depende de cada persona y de que este generando esa situación de estrés:

Personas sometidas a altas presiones o que tienden a ganar peso ante periodos estresantes; actividades de resistencia al aire libre, carrera, bici.

Los que necesitan liberar adrenalina: actividades de aventura o deportes de riesgo.

Los muy nerviosos e hiperactivos: entrenamiento de fuerza o actividades clase colectivas, de combate.

Deportistas profesionales: realizar actividades poco competitivas, meditación, yoga, pilates, estiramientos, localizadas…

El deporte no puede estresar aúnmás, si le das el enfoque adecuado. Es importante elegir una actividad deportiva que minimice nuestro nivel de estrés y no lo eleve. Las personas muy competitivas pueden alterarse mucho más ante situaciones de juego en deportes de equipo o cuando rinden menos en su deporte habitual por estar estresados, en esta situación la mejor opción seleccionar actividades donde no existe un componente competitivo, como deportes individuales a ritmo moderado o clases colectivas.

Y si un día no puedes realizar lo planificado, no pasa nada, no te obsesiones. Solo disfruta lo que elijas y hagas.