Rugido Nuevejuliense

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DE NUEVE DE JULIO AL SALÓN INTERNACIONAL DEL AUTOMÓVIL

Un “orgulloso” rugido llamado Donto P1

En la mega muestra capitalina despertó curiosidad y pasiones. El auto “ultra deportivo” promete adrenalina para los que gustan de la velocidad pero no de las competencias. 100% Made in Nueve de Julio, es otro orgullo para la ciudad, al igual que lo fue el “Andino 70”.

Causó sensación en Buenos Aires. Recibió elogios de la industria automotriz mundial y mimos de la prensa especializada. Pero fue construido y diseñado en 9 de Julio. Un proceso inverso, para sorpresa y para orgullo. El taller de “Tito” Pérez Competición lo dio a luz después de tres años de intenso trabajo. Sus artífices fueron el técnico mecánico Héctor Ricardo “Tito” Pérez, reconocido como uno de los más importantes constructores de chasis a nivel nacional y el piloto de Turismo Carretera y empresario, Laureano “Laucha” Campanera. EL primero fue el encargado del diseño y la construcción, el segundo invirtió en los materiales del auto.

“Fue la evolución de una idea. Tenía ganas de hacer un auto de carrera muy económico. Y empecé a trabajar con elementos originales, no de autos de calle”, detalló su creador.

A la idea inicial poco a poco se fueron incorporando otras cosas que provocaron una verdadera metamorfosis” “Se construyó el primer prototipo del auto que básicamente es un automóvil de carrera para dos personas sentadas una al lado de la otra, con motor trasero central hecho con un Wolswagen 1.8 Turbo. Y ya comenzó a cambiar la idea. Entonces le pusimos más frenos, se rediseñaron las suspensiones, se hicieron porta masas especiales”, detalló.

Luego vino la primera prueba. “Nos dimos cuenta que andaba muy rápido y nos gustó muchísimo –reconoció -. Entonces por medio de Marcelo Balestrini (hijo de Rafael), que también lo manejó y quedó fascinado, nos contactamos con Lucas López que hace steeling y que fabricó la carrocería”.

Tras ello vinieron los deseos de perfección. “En base a ese auto que hicimos hace tres años, rediseñamos el chasis, lo hicimos más ancho y más largo para que sea más cómodo y cambiamos los materiales”, recalcó. De este modo llegaron al prototipo actual que posee todo el chasis de acero inoxidable y está reforzado por placas de fibras de carbono, colocaron frenos Brembo y cambiaron el motor por otro mucho más potente: por un Audi 2.0 CTI, que llega a los 300 HP. “Allí quedó configurado el auto que se presentó en el Salón del Automóvil”, recordó.

“Este auto tiene otro tipo de espárragos de rueda que permite usar la goma que se utiliza en el TC 2000 o en el Top Race y es cambiable por la goma de calle. Da la posibilidad que cualquier dueño pueda ponerlo en un autódromo y pueda hacer tiempo competitivo como cualquier auto de competición. La relación peso /potencia es mejor que la de un Turismo Carretera y la configuración de suspensiones es muy similar a la de un Ford, entonces es un auto que tiene la capacidad de girar muy rápido en un autódromo, que es la idea con la que se lo construyó”, insistió con los detalles.

Así surgió un auto que tiene el objetivo de brindar la adrenalina que da la velocidad en un fórmula. Está pensado y diseñado para que doble muy rápido y tiene frenos y suspensiones de un auto de carrera pero pesa menos de la mitad y tiene una potencia similar. Donto P1, así se llama este primer esteoreotipo que heredó su nombre inicial de una empresa de Campanera y su sigla del apellido de su artífice Pérez. “El Número 1 proviene porque es el primer diseño que hicimos juntos”.

 

Hobby costoso

El Donto P1 corresponde a la categoría de autos denominada Track Day (autos de Día de Autódromo), aún no muy popular en la Argentina. Está destinado para la gente que gusta del turismo deportivo pero que evitan el stress de la competencia y del trabajo previo. “Es para la gente que le gusta andar rápido en un auto de carrera y que no quiere competir. Ese tipo de gente generalmente tiene autos muy buenos y muy caros y van a los autódromos a realizar prácticas privadas. Se usa mucho en Europa, en EE.UU. y acá se está poniendo bastante de moda. Hay gente que tiene autos de carreras antiguos o actuales y que los tienen atendidos en un taller al igual que cualquier auto de carrera pero que no salen a correr y los sacan los fines de semana. Es una práctica segura porque no involucra andar rápido en la calle”, recalcó.

Donto P1 tiene la capacidad de circular por la calle “perfectamente” con la salvedad que hay que “tener cuidado los badenes y los moderadores porque es muy bajo”. “No falla, no tironea, funciona perfectamente como un auto de calle y uno puede entrar al autódromo, con las gomas estándar (ruedas 10/250) o llevando con una camioneta aparte con cuatro gomas de competición y probarlo con esas gomas. Con esas gomas se sienten sensaciones igual de fuertes que pueden sentirse en una fórmula. Y al ser biplaza puede llevar a otra persona”– promocionó así a su estereotipo. “También el auto cubre el segmento de población que le gusta andar en una moto deportiva y que no tiene edad para subir a una. Es para la gente que quiere sentir la adrenalina del automovilismo pero sin competir. Está especialmente diseñado para ese fin”, reiteró.

Los efectos del reconocimiento internacional

Pérez asegura que la motivación es el principal premio que queda tras las repercusiones en al ambiente automovilístico mundial que despertó el Donto P1 en la reciente en la exposición internacional realizada en Buenos Aires. “Esto significa un empuje anímico muy grande para seguir con el proyecto”, sintetizó Pérez.

Por lo pronto el objetivo es la fabricación en serie y para ello se formó una empresa Donto Motor Company que tiene capacidad automotriz. “EL diseño del auto está registrado y patentado, para que pueda circular sin inconvenientes por la calle. Se hizo todo para que el auto entre en producción. Ya tenemos preparado para fabricar cinco modelos más. La idea es comenzar con la fabricación de esta pre serie de cinco autos. En función de ellos veremos si nos conviene llevarlo al salón de Sao Pablo en Brasil o hacer algún tipo de presentación oficial acá”, adelantó.

Durante la presentación en el Salón del Automóvil en Buenos Aires, Pérez asegura que tuvo que romper con la incredulidad de las capacidades argentinas. “La gente realmente quedó impresionada. Era más la lucha de explicar que era un auto fabricado en la Argentina que otra cosa. Lo veían y pensaban que era un prototipo importado. Recibimos muchas felicitaciones del público en general y de Nueve de Julio en particular. Muchos nos decían que no tenían idea que se estaba haciendo esto. Es lindo además para la ciudad…Me gustaría que con el correr el tiempo quede como que es un auto nuevejuliense”, aspira Pérez. Y seguramente será así.

Ruge en Nueve de Julio un nuevo orgullo, uno más para una ciudad “tuerca” que a través de los años se destacó por sus pilotos y su autódromo, pero principalmente porque si de fierros se trata, 9 de Julio fue, es y será referente.-